Devotos, elecciones y otros políticos non sanctos: Sheinbaum desentierra sus propios fantasmas

0
29

Qué ironía tan mexicana. Claudia Sheinbaum, en pleno afán de lavarse las manos del escándalo de Guadalupe Taddei, salió a pedir que se investigue la corrupción del INE “del pasado”. Como si al señalar hacia atrás pudiera esconder el presente. Como si al echarle la culpa a la oposición de haber “corrompido” a la exfuncionaria electoral, el asunto se resolviera con un “fue antes”.

Pero el pasado, doña Claudia, es un animal traicionero. Y a veces muerde al que lo despierta.

Porque cuando uno pide que se abra el baúl de los recuerdos del árbitro electoral, no tardan en salir otras cajas. Y en una de ellas anda el nombre de Carlos Imaz, su exesposo, y el de Carlos Ahumada, el empresario argentino de los videoescándalos de 2004. Aquel que, según contó él mismo, le dio dinero a Imaz para que se llevara a la familia de paseo por Europa. Sí, el mismo viaje que después se quiso borrar de la biografía oficial.

Ahumada no se anduvo con rodeos: dijo que el dinero era para que Imaz y su entonces esposa pudieran irse de vacaciones. Y aunque el asunto ya tiene más de veinte años, cada vez que alguien vuelve a hablar de “limpiar” instituciones y de “ninguna sombra de corrupción”, el fantasma regresa. Porque la memoria colectiva no se borra con una mañanera.

-Publicidad-

Sheinbaum quiere que se investigue todo lo anterior a Taddei, como si con eso se demostrara que el problema nació con la oposición. Pero al abrir esa puerta, se asoman otras historias que no le convienen. Historias de dinero en bolsas de supermercado, de favores, de viajes y de relaciones que en su momento ya fueron escándalo nacional.

La presidenta exige transparencia total en el INE. Está bien. Que se audite, que se investigue, que se llegue hasta donde se tenga que llegar. Pero no se puede pedir que se destape el pasado ajeno y pretender que el propio se quede bien guardado bajo la alfombra.

Porque en este país, cuando alguien grita “que se investigue todo”, casi siempre hay alguien que contesta: “¿todo, todo?”. Y entonces aparecen los nombres que nadie quería volver a escuchar.

Taddei ya se fue. El escándalo del INE sigue su curso. Pero al intentar deslindarse echando la culpa hacia atrás, Sheinbaum recordó a más de uno que ella también tiene capítulos viejos que prefiere no reabrir. Y en política, a veces el remedio es peor que la enfermedad.

Así es esto: uno quiere tapar un hoyo y termina destapando tres.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí