Off the Record: Estabamos equivocados, el objetivo era el movimiento, no acabar con la corrupción de Taddei

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En las redes circula desde hace días un montón de comentarios que ya no se aguantan. Usuarios de todos lados escriben que los videos y las notas sobre Guadalupe Taddei y su contratista preferido, José Alfredo Hernández Casillas, no salieron para limpiar al INE ni para que alguien pague por los presuntos contratos millonarios, los repartos de dinero o las amenazas grabadas. Según lo que se lee por todos lados, la intención era otra: pegarle al movimiento. Y resulta que la propia presidenta Claudia Sheinbaum lo dijo claro en la mañanera de este viernes: ese tema “tenía como objetivo afectar al movimiento”. Luego tranquilizó a los suyos asegurando que “no hay manera de que tengan éxito, mientras mantengamos las conquistas del pueblo y las defendamos”.

Menos mal, porque mucha gente pensaba que el rechazo tan fuerte de la ciudadanía, los memes, las críticas y las exigencias de investigación venían de la indignación por ver a la entonces presidenta del INE sentada con el proveedor haciendo cuentas de cuánto le tocaba a cada quien por la credencial para votar o por otros contratos. Versiones que corren en redes, algunas sin confirmar y otras basadas en lo que ya se difundió, hablan de que los videos los tenía guardados el propio contratista como garantía, que había amenazas de revelar todo si le pasaba algo y que hasta se mencionan materiales en el extranjero. Hay quien dice que la relación se descompuso y por eso salió todo. Hay quien asegura que fue una operación calculada. Nadie lo tiene claro del todo, pero el ruido es enorme.

En los comentarios se repite la misma idea: si de verdad se quería sanear la institución, se habría actuado antes, con más fuerza y sin tanto discurso de que “esto viene de hace años” o de que la mafia electoral no nació con Taddei. En cambio, se lee por todos lados que el gobierno apunta hacia atrás, hacia la época de Lorenzo Córdova, y que el mensaje es que el problema es viejo y que el movimiento no tiene nada que ver. Mientras tanto, Taddei ya renunció, la Auditoría Superior revisa, la Unidad de Inteligencia Financiera bloqueó cuentas y el INE prepara denuncias. Pero en las redes la duda sigue abierta: ¿se investiga de verdad o solo se busca que el escándalo no manche más?

Hay versiones no confirmadas que hablan de reuniones previas para pedir la renuncia, de presión desde Gobernación y de que el costo político ya era demasiado alto. Otras voces, más críticas, escriben que se está usando el caso para desviar la atención y presentar cualquier filtración como un ataque al proyecto. “Todo era para dañar al movimiento”, se lee una y otra vez en las publicaciones. Y la presidenta lo ratificó. Mientras tanto, los videos siguen circulando, la gente sigue comentando y la sensación en las redes es que la indignación ciudadana se reinterpreta como una maniobra política. Como siempre, off the record: lo que se dice en voz alta y lo que se susurra no siempre coinciden.

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