Morena y la coartada de la herencia

0
13

Cuando el diputado o la senadora de Morena enfrenta una revelación patrimonial, la respuesta sigue un libreto casi invariable: el bien es herencia, fruto del trabajo o está a nombre de los hijos, y la información es una campaña de la derecha. No es una colección de casos aislados, es un patrón.

El libreto, caso por caso

En mayo, Mexicanos contra la Corrupción y la Impunidad documentó que la senadora Mariela Gutiérrez no declaró una propiedad de lujo en Tecámac, aunque en sus declaraciones de 2024 y 2025 reportó no tener propiedades, vehículos ni inversiones. Su defensa combinó tres recursos: dijo que la casa fue heredada y que está a nombre de sus hijos, por lo que no debía declararla, que viene de la cultura del esfuerzo y que su forma de vida no contradice el principio de no mentir, no robar y no traicionar. Después soltó la pregunta que resume la época: ¿tener propiedades es pecado?

En Jalisco, una diputada local declaró cuatro inmuebles, uno con costo de adquisición de cero pesos y otro por herencia, y el periodista que difundió el dato afirmó que lo advirtió sobre acciones legales. En el caso de Andrés Manuel López Beltrán, admitió un viaje, dijo haber usado recursos propios y calificó las críticas como una campaña de linchamiento político impregnada de odio, clasismo y calumnias.

La vara que ya no sirve

Morena construyó su capital político sobre una premisa moral: la Casa Blanca de Angélica Rivera y la casa de Luis Videgaray en Malinalco, ambas vinculadas con el contratista Juan Armando Hinojosa, fueron símbolos de la corrupción del antiguo régimen. Quienes entonces las denunciaron hoy se escudan en el mismo argumento que sus antecesores: la legalidad formal de la propiedad. La diferencia es que la Casa Blanca se convirtió en agravio nacional precisamente porque la explicación oficial no resistió el contraste con los ingresos declarados.

-Publicidad-

La contradicción es doble. El propio partido publicó directrices internas que consideran contrarias a sus principios las muestras de ostentación como joyas, ropa de diseñador, propiedades o automóviles de alto valor, y la presidenta ha llamado a sus correligionarios a vivir con austeridad. Pero la regla se aplica de forma selectiva: a veces hay investigación interna, como en el caso del político de Tulum del jet privado; otras, solo defensa.

Lo que la crítica no debe olvidar

Conviene separar el cinismo del delito. Heredar no es ilegal, tampoco tener un patrimonio alto, y la presunción de inocencia rige para todos. El problema no es la riqueza, sino la omisión en la declaración, la desproporción respecto del ingreso y la ausencia de explicaciones verificables. Además, la práctica no es exclusiva de Morena. El PRI y el PAN no pueden presumir mejor historial, y entre sus propios senadores hay quien declara once terrenos y una casa de 7.2 millones de pesos. Morena tiene una agravante sociológica: pretendió ser la excepción moral, y quien monopoliza la virtud paga un costo mayor cuando la incumple.

Un partido sin costo por incumplir

Desde la sociología de partidos, el fenómeno se entiende como la consecuencia de una fuerza hegemónica sin competencia efectiva. Cuando la oposición está fragmentada y la lealtad al movimiento pesa más que el desempeño individual, el cálculo es sencillo: negar, descalificar al emisor y esperar que el ciclo noticioso avance. La amenaza jurídica contra periodistas completa el cuadro, porque busca encarecer la información, no refutarla. El mensaje implícito es que el escrutinio es hostilidad, no control democrático.

Ese reflejo empobrece la deliberación pública. Si toda revelación es una conspiración y toda propiedad una herencia, nada es verificable y la rendición de cuentas desaparece. El ciudadano termina sin criterio para distinguir la denuncia infundada de la documentada.

Queda una pregunta incómoda: si la honestidad que prometió Morena se mide solo por la ausencia de pruebas que el propio poder se encarga de ocultar o descalificar, ¿qué distingue entonces a la nueva clase gobernante de la que juró reemplazar?

 

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí