En redes sociales comenzó a circular la nueva preocupación presidencial: la llamada “derecha internacional” estaría preparando sus maletas para meterse en las elecciones mexicanas. Y, como suele ocurrir en estos casos, Brasil puso la música y la mañanera puso el baile.
Después de que Flávio Bolsonaro quedara arriba de Lula da Silva en la primera vuelta brasileña —47.03% contra 45.16%, según los resultados electorales—, Claudia Sheinbaum pidió esperar al balotaje, pero aprovechó para advertir que “la derecha internacional sí quiere intervenir” en México. Aclaró que no necesariamente hablaba de Donald Trump, sino de grupos de derecha dentro de su gobierno.
En redes, faltó tiempo para que aparecieran las interpretaciones de todos los sabores. Unos usuarios celebraron que la presidenta advierta sobre una posible injerencia extranjera; otros preguntaron, con sorna, si ahora cualquier triunfo electoral de la derecha en América Latina debe atribuirse a una conspiración internacional.
Y ahí está el detalle.
Porque sí existe un cambio político en buena parte de la región. Javier Milei llegó a la Presidencia de Argentina en 2023 con 55.65% de los votos; José Antonio Kast ganó Chile en 2025 con 58.2%; y ahora Flávio Bolsonaro encabeza la primera vuelta brasileña. En Colombia, además, Abelardo de la Espriella ganó las presidenciales de 2026.
¿Hay grupos internacionales que intentan influir en procesos políticos? Por supuesto. La política internacional no es precisamente un convento de monjas. Pero una cosa es documentar financiamiento, propaganda, operación política o intervención extranjera y otra convertir cada resultado electoral incómodo en prueba automática de una conspiración.
De hecho, la propia Sheinbaum ya había hablado de una coordinación entre grupos de derecha de Argentina, España y Estados Unidos para influir en México.
Lo curioso es que en las redes también circula una pregunta bastante más terrenal: si esa supuesta “derecha internacional” es tan poderosa, organizada y capaz de cambiar gobiernos por todo el continente, ¿cómo demonios ganó Morena la elección presidencial mexicana de 2024?
Porque ahí aparece el pequeño inconveniente de la explicación: los ciudadanos también votan. Y a veces votan por la izquierda, a veces por la derecha y a veces mandan a todos al carajo.
Además, una precisión: la advertencia presidencial de este 5 de octubre se refirió principalmente a las elecciones presidenciales de 2030, no a las elecciones de 2027.
Así que, por ahora, lo que tenemos son declaraciones presidenciales, interpretaciones políticas y versiones que circulan en redes. Algunas pueden tener fundamento; otras son simples comentarios o rumores. Para hablar de una verdadera operación de injerencia habrá que enseñar pruebas.
Mientras tanto, quizá tampoco estaría mal que la mañanera dedicara unos minutos a eso que ocurre aquí, en México, donde todavía hay suficientes problemas como para importar conspiraciones antes de tiempo.









