Hay una lógica que resulta difícil de ignorar: el mismo movimiento que ha destruido mobiliario urbano, roto cristales de edificios públicos, bloqueado arterias vitales de la Ciudad de México y generado pérdidas económicas que superan los 405 millones de pesos, según la Cámara Nacional de Comercio de la capital, que registró 4,091 unidades económicas directamente afectadas, ahora se presenta ante los medios como víctima de un «aparato ostentoso» que los «lastima a todos». La declaración pertenece a Pedro Hernández, secretario general de la Sección 9 de la CNTE, pronunciada frente a las dovelas que el gobierno de la Ciudad de México instaló para impedir el avance del contingente hacia el Estadio Azteca.
«No son nuestras vallas»: la frase que lo dice todo
«No son nuestras vallas, no son nuestros palos ni nuestros policías», declaró Hernández al exigir el retiro de las barreras de seguridad. El dirigente describió las dovelas como un «aparato ostentoso que nos lastima a todos» y advirtió preventivamente a los medios de comunicación que «sean objetivos» en caso de nuevas agresiones físicas. La frase encierra, sin proponérselo, la paradoja de todo el conflicto: la CNTE no reconoce como propias las consecuencias de sus acciones, pero exige que el Estado elimine las medidas para contenerlas. Al mismo tiempo, el movimiento anunció que buscará manifestarse en las inmediaciones del Estadio Azteca durante la inauguración del torneo, en la que México enfrentará a Sudáfrica el 11 de junio.
El costo que otros pagan
La Canaco CDMX registró que las 4,091 unidades económicas afectadas han visto reducida la afluencia de clientes, disminuidas sus ventas y bloqueado su abastecimiento de mercancías. La organización empresarial repudió especialmente los ataques contra la infraestructura pública y privada: la destrucción de cristales en la Torre Bienestar, los daños a vehículos oficiales y el intento de retención ilegal de un camión recolector de basura. La inconformidad llegó al punto en que los propios comerciantes de calles como República de Chile salieron a manifestarse el 5 de junio con un bloqueo en Eje Central y Avenida Juárez, para exigir el retiro de vallas y la recuperación de accesos indispensables para su actividad económica.
Los estimados de pérdida de productividad ascienden a 150 millones de pesos diarios solo en la Ciudad de México, sin contar las afectaciones en Oaxaca, Hidalgo, Sonora y la frontera entre Tijuana y San Diego. Las afectaciones incluyen vandalismo, daños a vehículos, pérdida de mercancía, contaminación ambiental y estrés entre la población.
Las demandas y el debate de fondo
Sería injusto ignorar que la CNTE tiene demandas concretas: exige la abrogación de la Ley del ISSSTE de 2007, que suprimió el régimen solidario de pensiones para sustituirlo por cuentas individuales administradas por las Afores. La propuesta más reciente del gobierno federal fue rechazada por el movimiento por considerar que «solo fortalece a las Afore» sin resolver el esquema de fondo. El conflicto tiene raíces legítimas. Lo que no tiene justificación es el método.
El escándalo de la doble vara
El verdadero escándalo no es que la CNTE proteste: el derecho a la manifestación es una garantía constitucional. El escándalo es la asimetría moral con que opera: exige al gobierno retirar las dovelas de protección mientras sus integrantes vandalizan el patrimonio público; culpa a los comerciantes de no exigirle al gobierno en lugar de a los manifestantes —»la exigencia debe ser para el gobierno, que resuelva este conflicto»—, como si los maestros no fueran la causa directa del cierre de sus calles; y descalifica el Mundial como un «mundial del despojo» que ya no representa «el festival del pueblo», mientras toma por rehén a una ciudad entera para forzar negociaciones. La narcopolítica y el vandalismo no son exclusivos de ningún sector, pero el problema para cualquier movimiento social es cuando esas prácticas se convierten en el sello que los identifica. La pregunta que ningún dirigente magisterial responde es sencilla: ¿quién responde por el daño que no es de sus vallas?


















