Órale, pues ya salió la presidenta Claudia Sheinbaum a decir que la culpa de que Morena parezca un narcopartido la tienen los medios y la oposición malévola. Nada que ver, según ella, con que detengan alcaldes de su partido por andar en tratos con cárteles ni con que Estados Unidos acuse a diez funcionarios de Sinaloa —incluido el gobernador con licencia Rubén Rocha Moya— de cooperar con el Cártel de Sinaloa, los Chapitos y todo el relajo.
Es un clásico de manual: cuando te caen los chicharrones, mejor échale la culpa al mensajero. “Es propaganda”, repite. Mientras tanto, un alcalde de Tequila, Jalisco, de Morena, termina en la cárcel por extorsión y nexos con el CJNG. Y en Sinaloa, donde según la DEA y fiscales neoyorquinos varios funcionarios daban protección a cambio de votos y billetes, la respuesta es pedir “pruebas irrefutables” y defender la soberanía.
Uno no sabe si reír o llorar. Porque si los medios inventan todo, entonces ¿quién está entregando a los exsecretarios de Seguridad y Finanzas de Sinaloa en Estados Unidos? ¿Los mismos medios malvados que secuestran gobernadores? No mames.
La gente no es pendeja. Ve cómo en varios estados los narcos meten mano en candidaturas, cobran piso desde los palacios municipales y luego los mismos que prometían abrazos terminan abrazando expedientes en cortes gringas. Sheinbaum dice que no protegen a nadie, y ojalá sea cierto. Pero mientras sigan saliendo más casos que granos en la espalda de un burro, es difícil que la gente deje de pensar que el partido que controla casi todo el país tiene un problemita serio de infiltración.
No se trata de linchar a nadie sin juicio. Se trata de que la responsabilidad no puede ser siempre de los periodistas, de la derecha o de la “guerra sucia”. Cuando caes en lo mismo que criticabas en los gobiernos anteriores, pues duele admitirlo, pero hay que hacerlo. Porque al final, el que paga los platos rotos no es el partido ni la presidenta: es el ciudadano de a pie que sigue viendo balazos, extorsiones y un narco que cada vez se siente más en casa en algunos ayuntamientos.
Morena quería refundar la patria. Por lo visto, algunos refundaron el dedazo, pero ahora con AK-47 y fentanilo de por medio.



















