miércoles, febrero 25, 2026
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La irrupción de Somos México

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Ya pasó lo más difícil, ahora viene lo más cabrón.

La legislación está pensada para evitar, no para favorecer el registro de nuevos partidos.

La partidocracia, ese subproducto de la transición que permanece en constante y acelerada degradación, se blindó porque así convenía a los jugadores sentados en la mesa.

Cumplir con los requisitos fue una proeza; falta el reconocimiento oficial y, una vez logrado, ser opción atractiva para el electorado.

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Somos México ganó su derecho a estar en la boleta, sobrepasó las 200 asambleas distritales y los afiliados requeridos; por eso el Instituto Nacional Electoral (INE) avaló la convocatoria a la Asamblea Nacional Constitutiva y verificó su realización.

La entrega del registro debería ser solo un trámite, pero el control político de las autoridades electorales abre un espacio de incertidumbre, sobre todo porque se trata de una organización opositora que se nutrió de la Marea Rosa, enfrenta con firmeza la regresión autoritaria y es alternativa al grupo en el poder.

La animadversión del oficialismo hacia sus liderazgos es manifiesta.

De quienes aprobaron la inconstitucional sobrerrepresentación y validaron la cochambrosa elección judicial con todo y el grotesco fraude de acordeones se puede esperar cualquier cosa.

A sabiendas de eso yde las fobias del poder, hubo esmero en el manejo pulcro de las finanzas, aprovechando la expertise de exfuncionarios del INE que conforman el proyecto.

La fiscalización es permanente, masiva, exhaustiva y hasta invasiva.

Cada una de las observaciones ha sidorespondida y, en su caso, subsanada en los términos de la normatividad; todo es verificable, así que no les será fácil encontrar un pretexto creíble para cumplir con la orden, si ésta llegara.

Conseguir el registro no es un favor del poder sino una conquista lograda por el respaldo ciudadano y sería un error descafeinar posiciones o hacer acuerdos con el gobierno para obtenerlo.

Primero porque eso significaría perder la confianza de los ciudadanos que se comprometieron con una propuesta opositora y distinta; segundo porque nada haría más feliz a los hoy poderosos que ver humillados a sus odiados adversarios para después aplastarlos; y tercero porque sería una traición a nosotros mismos y matar al partido antes de nacer.

El registro es un medio, no el fin.

De lo que se trata es que sea instrumento de la sociedad para detener la destrucción, revertir el desastre y construir al país como la casa común en la que todos cabemos y todos podamos desarrollarnos con libertad, dignidad y oportunidades, lo cual implica un piso de condiciones materiales, estructurales y culturales que trascienda el imperio de la necesidad.

 Un México plural que requiere democracia para expresarse, dirimir sus diferencias e incluir al que discrepa.

Guadalupe Acosta Naranjo, presidente nacional, afirmó que, en su caso, se defendería en las calles el registro que ahí mismo se conquistó.

No es para menos, la arbitraria negativa evidenciaría que al obradorato no le interesa encauzar el descontento por la vía electoral.

Esperemos que haya sensatez del poder informal que se ha apoderado de instituciones con formal autonomíay les permita a éstas cumplir con su responsabilidad constitucional.

Si eso sucede quedaría aun por cumplir el mayor de los retos.

Somos México busca ser diferente en un sistema en el que los incentivos trabajan para reproducir los mismos vicios.

La partidocracia estableció como único modelo el partido de masas, lo cual ha convertido al clientelismo en una industria, cuyo principal accionista es el gobierno.

Que los dirigentes no sean candidatos y que éstos los elija la gente es hoy nadar contra la corriente.

También hay que ser disrruptivos en ideas y formas.

Lo novedoso no es tener un Consejo Consultivo -aunque la diversidad, calidad y pluralidad del presentado por Somos México es impresionante- sino que sus miembros sean parte del Consejo Nacional con derecho a voz para que de verdad incidan.

Es imprescindible analizar, proponer y comunicar con profesionalismo, frescura y tino.

Y, ojo, nada tan importante y complicado como conectar con los jóvenes convirtiendo al partido en su vehículo.

Ya habrá tiempo y espacio para ahondar en ello.

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