¡Órale, qué bonito espectáculo nos están regalando las redes! Trump apenas acaba de meter a Maduro en una jaulita con candado (o eso dicen los memes), y ya todo mundo en X anda apostando cuánto le queda al pobre régimen cubano antes de que se apague la última bombilla. Porque sin el petróleo venezolano que les llegaba de fiado, la isla parece que se va a quedar más oscura que el futuro de un diputado priista en 2030.
Miguel Díaz-Canel, el eterno segundo plato de los Castro, salió con su carita de “yo no fui” y le pidió al Partido Comunista poderes extraordinarios para… ¿arreglar el desastre? No, para que los militantes se sientan “responsables de todo lo que funciona mal”. ¡Ja! Como si a estas alturas alguien en Cuba necesitara permiso para sentirse responsable de la fregadera. El compa básicamente les dijo: “Si hay apagones de 20 horas, si no hay pollo ni aspirinas, si la gente se va en balsa o en avión de turismo… pues échenle la culpa entre ustedes, camaradas”. Muy solidario el hombre.
En las redes no paran los chistes: @ConscientePlus tuiteó que “Díaz-Canel ya está practicando el discurso de despedida: ‘Hermanos, la culpa es de todos… menos mía’”. Otro, @robjceo, va más allá: “Trump no necesita invadir, solo cierra la llave del petróleo y espera. Cuba se cae sola como castillo de naipes mojado”. Y no falta el clásico sarcasmo mexicano: “Oye, si en Venezuela les quitaron al jefe en tres días, ¿cuánto crees que le dure al cubano el ‘patria o muerte’ cuando se quede sin luz para ver el discurso?”.
Lo más gracioso es que mientras el gobierno cubano niega que haya crisis (porque claro, todo es “bloqueo yanqui”), los cubanos de a pie suben videos de colas eternas por un pan, y los internautas responden con memes de dinosaurios diciendo “todavía no se enteran de que se extinguieron”. @MagJorgeCastro lo clavó: “La revolución es el único negocio donde fracasas 65 años seguidos y sigues vendiendo la misma ilusión”. Y sí, hay quien jura que Raúl Castro, con sus 93 añotes, todavía mueve los hilos desde una mecedora en algún búnker con ventilador chino.
Rumores, versiones, puras suposiciones que corren como reguero de pólvora: que Trump va a apretar más el bloqueo, que México ya no les va a mandar nada porque Sheinbaum anda ocupada con sus propios problemas, que el próximo Período Especial va a ser tan especial que hasta Fidel va a salir del mausoleo a pedir perdón. Nada confirmado, todo chisme de banqueta digital, pero el chiste es que nadie, ni el más fiel militante, se atreve a decir que la cosa pinta bien.
Mientras tanto, Díaz-Canel sigue pidiendo “responsabilidad colectiva” como si estuviera repartiendo culpas en una rifa. Y la isla, pobrecita, sigue esperando que le llegue el milagro… o al menos un poco de gasolina. Porque en Cuba, al parecer, la esperanza es lo último que se va… justo después de la luz.



























