100 días… ¿de qué?

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En días pasados, el Presidente Enrique Peña Nieto convocó a la clase política y a sectores diversos a escuchar lo que el llamó una “rendición de cuentas” de sus primeros 100 días al frente del gobierno federal; al ser un evento público y de obvio interés general, vale comentarlo, definiendo lo que desde mi óptica puede ser un mal presagio de lo que nos espera los próximos años.

En primera instancia, se entiende que el Gobierno busque marcar un hito, como un símbolo de una administración que busca legitimarse ante millones de mexicanos que no fueron convencidos por sus propuestas. Con ello en mente, uno esperaría logros concretos basados en el trabajo de la administración federal, aun con la salvedad del poco tiempo transcurrido y sobre todo ante las críticas severas que en campaña los priístas enderezaron al gobierno de Felipe Calderón.

En realidad, lo que informó, con gran parafernalia y oropel (curiosamente nos remonta a las ‘presidencias imperiales’ que hace 12 años no veíamos), lo podríamos resumir en cuestiones de mera administración, de una maquinaria gubernamental que tiene una inercia propia, definida en muchos casos por el servicio profesional de carrera implantado por los gobiernos panistas; y asuntos de una índole legislativa, impulsados más bien por los partidos políticos y por las Cámaras de Diputados y Senadores, derivados además, principalmente de la agenda que el PAN ha pugnado por sacar adelante en las últimas tres décadas.

¿Qué ha marcado éstos primeros 100 días?, hay algunos eventos que podemos mencionar, como el ‘Pacto por México’, que si bien es un paso importante en materia de diálogo, pareciera por momentos que es la panacea y la prioridad de todos los actores políticos, lo cual no es tampoco el caso; constituye una especie de guía que podemos consultar respecto a puntos que nos pueden interesar para sacar adelante temáticas relevantes, pero no únicas.

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También debemos destacar el ‘elbazo’, un golpe sin duda mediático, que por momentos pareciera una señal enviada a los diversos sindicatos y organizaciones masivas de no ‘moverse’ o ‘hacerla de tos’ ante las decisiones presidenciales, so pena de desempolvar expedientes (o armarlos a toda prisa) y aplicar la ‘justicia a secas’; hemos, como partido, como grupo parlamentario y en lo personal, planteado la necesidad de seguir el proceso legal de manera correcta, sin tintes de venganza y sobre todo, que se sigan los mismos procedimientos legales, penales y jurídicos contra otros líderes que a ojos vista, han malversado recursos y explotado a sus agremiados año tras año, con la protección del ‘partidazo’.

Asimismo, el retorno del ‘tlatoani’, como prácticamente se dió en la Asamblea del PRI, mediante la cual se determinó que el Presidente era también el Presidente de dicha Asamblea, un claro ejemplo de encimar la política de partidos en la política de gobierno, algo que creíamos ya superado.

En esa misma reunión de partido, lo que pidió Peña Nieto, se le concedió, incluyendo la eliminación de los candados a las candidaturas de su partido, las salvaguardas referentes al IVA en alimentos y medicinas y de manera muy hipócrita, las salvedades en cuanto a la política energética y petrolera, asuntos en los que se escudaron para rechazar cualquier intento anterior de modernizar al país y a las instituciones y otorgar al gobierno los recursos necesarios para trabajar con un mayor margen de maniobra… sin duda, el triunfo del pragmatismo electoral que caracteriza al ‘Nuevo PRI’.

En cuanto a la inseguridad, hemos notado eso sí, un gran cambio: desaparecieron de los medios los ejecutados, las pugnas, las fugas de los penales, las amenazas y extorsiones; ahora, la violencia es accidental y los muertos son atropellados y por percances automovilísticos… en suma, el enfoque de la avestruz, tratando de desaparecer el fenómeno creciente de los medios y la opinión pública, no trabajando para resolverlo de fondo y de verdad.

En suma, 100 días de, pues… pues tan solo de simulación, avasallamiento e intentos de manipulación social y mediática; 100 días de volar en piloto automático; 100 días de armar y cimentar una estructura de gobierno enfocada a lo electoral y a lo represivo, sin ningún resultado tangente.

100 días que vinieron y se han ido.

 

Sonia Mendoza Díaz es Senadora de la República

Publicado en EMSAValles.com


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