¿Tranquilidad o Tensión? El Futuro de Jorge Romero

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El reciente ascenso de Ernestina Godoy como titular de la Fiscalía General de la República (FGR) ha creado un clima de incertidumbre en el entorno político de México, especialmente para aquellos que operan en el ámbito de la política inmobiliaria, un sector que se ha visto empañado por escándalos de corrupción y nexos oscuros. Jorge Romero, dirigente nacional del Partido Acción Nacional (PAN), ha hecho declaraciones sorprendentes respecto al denominado «cártel inmobiliario», afirmando que la polémica que rodea este tema no le preocupa y sugiriendo, de manera implícita, que su posición política no habría sido posible sin el respaldo de este entorno. Esta actitud desafiante podría verse modificada por los cambios en la Fiscalía, y es importante analizar cómo su retórica y comportamiento podrían evolucionar a medida que nos acercamos a las elecciones de 2027.

Desde que Godoy era fiscal de la CDMX, muchos han especulado sobre su capacidad y disposición para investigar profundamente los vínculos entre la política y la corrupción en el sector inmobiliario, hay que recordar que ella fue quien armó el caso del «Cártel Inmobiliario». Con la creación de la carpeta de investigación que involucra a personajes del PAN, la figura de Romero podría estar en la mira de la justicia, algo que él parece desestimar y no hay que olvidar que ya hay uno de sus correligionarios en la cárcel Christian Von Roehrich, que como Romero fue alcalde en Benito Juárez. Sin embargo, el hecho de que su pecado original, en este caso, la vinculación con prácticas irregulares en la toma de decisiones inmobiliarias, sea investigado por alguien que tiene un propio recorrido en la fiscalía, podría complicar su estado actual.

Romero ha manifestado que la existencia del «cártel inmobiliario» no afecta su tranquilidad, y su confianza puede ser interpretada como un signo de fortaleza. Sin embargo, el tono de su discurso pone en relieve una desconexión inquietante. Mientras que en el ámbito formal se muestra despreocupado, no ha considerado las implicaciones que podría tener el nuevo liderazgo en la FGR, la llegada de Godoy podría ser un factor de desestabilización que él subestima, a pesar de su retórica triunfal.

Además, sus palabras también sirven para encender el debate sobre las relaciones entre política y crimen organizado. ¿Es posible que esté convencido de su invulnerabilidad, o se está enfrentando a una realidad cada vez más insostenible? A medida que los escándalos emergen, la comunidad política no puede permitirse ignorar la montaña de pruebas que podrían aparecer en el horizonte. ¿Se convertirá Romero en un blanco de investigación o, por el contrario, saldrá ileso y regresará con mayor poder en el contexto electoral?

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El hecho de que Godoy llegue a la FGR de la mano de una tendencia de concentración de poder de parte de la presidencia de Claudia Sheinbaum representa un motivo para estar preocupado para Jorge Romero, ya que las elecciones de 2027 representan un desafío importante para el PAN, y cualquier sombra de duda sobre la legalidad de sus prácticas podría costarle mucho más que unos pocos puntos en la encuesta.

Los ciudadanos, cansados de la impunidad y de los escándalos que marcan la vida política, probablemente demandarán respuestas. Esto pone a Romero ante un dilema: cambiar su postura o seguir asumiendo una actitud desafiante que podría volverse en su contra. Las calles de México han sido testigos de cambios drásticos en la percepción pública ante la corrupción, lo que podría repercutir de manera severa en su carrera.

La narrativa de Romero se volverá aún más interesante conforme avance el ciclo electoral. Sus próximos movimientos y la manera en la que responderá a las investigaciones respecto al «cártel inmobiliario» nos darán un indicativo claro de su estrategia. Una situación crítica podría obligarlo a reconsiderar las palabras de confianza que hoy pronuncia y enfrentar la realidad de la justicia en un país que exige cambios.

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