domingo, febrero 22, 2026
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Sabías que en nuestra sociedad tenemos “ideas zombie”

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El concepto de “ideas zombie” fue popularizado por el economista australiano Paul Krugman para describir aquellas creencias que, a pesar de haber sido refutadas con evidencia sólida, siguen “caminando” entre nosotros. Son ideas que deberían estar muertas en términos intelectuales, pero continúan influyendo en el debate público, en las decisiones políticas y en la opinión colectiva.

¿Qué es una idea zombie?

Una idea zombie es una afirmación, teoría o creencia que:

  • Ha sido ampliamente desacreditada por investigaciones rigurosas.

  • Carece de sustento empírico actual.

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  • Persiste por razones ideológicas, emocionales o culturales.

  • Se reactiva constantemente en discursos mediáticos o políticos.

No sobreviven por su validez, sino por su utilidad narrativa.

¿Por qué sobreviven?

Desde la psicología cognitiva y la sociología del conocimiento, podemos identificar varios mecanismos que explican su persistencia:

  1. Sesgo de confirmación: Tendemos a aceptar información que refuerza nuestras creencias previas.

  2. Simplificación excesiva: Las ideas complejas se reducen a eslóganes fáciles de recordar.

  3. Identidad grupal: Adoptar ciertas creencias refuerza la pertenencia a un grupo social o ideológico.

  4. Ecosistemas digitales: Los algoritmos amplifican contenidos que generan interacción, no necesariamente veracidad.

En este contexto, las ideas zombie encuentran un entorno fértil para reproducirse.

Ejemplos contemporáneos

Sin entrar en polémicas específicas, abundan ejemplos en distintos ámbitos:

  • Economía: afirmaciones simplistas sobre impuestos o gasto público que ignoran evidencia comparada.

  • Salud: mitos médicos que resurgen pese a décadas de investigación.

  • Educación: creencias pedagógicas sin respaldo científico que siguen aplicándose.

  • Tecnología: narrativas alarmistas o utópicas sobre inteligencia artificial sin base técnica sólida.

En todos los casos, la característica común es la desconexión entre evidencia y creencia persistente.

El costo social de las ideas zombie

El problema no es meramente académico. Las ideas zombie pueden:

  • Influir en políticas públicas ineficientes.

  • Generar polarización social.

  • Desinformar a la ciudadanía.

  • Desplazar debates basados en datos por discusiones emocionales.

Cuando una sociedad toma decisiones sobre la base de creencias desacreditadas, el costo puede ser económico, sanitario o institucional.

¿Cómo combatirlas?

No basta con presentar datos. La evidencia muestra que simplemente exponer información correcta no siempre modifica creencias arraigadas. Algunas estrategias más efectivas incluyen:

  • Educación en pensamiento crítico desde etapas tempranas.

  • Alfabetización mediática para distinguir fuentes confiables.

  • Transparencia metodológica en la comunicación científica.

  • Narrativas basadas en evidencia, que compitan en claridad y fuerza emocional.

Combatir ideas zombie implica comprender que las creencias no son solo información: también son identidad, emoción y poder.

Las ideas zombie nos recuerdan que la verdad no siempre gana por sí sola. Requiere vigilancia intelectual, apertura al cambio y un compromiso activo con la evidencia. En una sociedad saturada de información, la responsabilidad de discernir se vuelve una competencia esencial.

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