Queridos lectores de “DeVotos y otros políticos Nonsanctos”, agárrense, porque la presidenta Claudia Sheinbaum acaba de dar una cátedra de regaño marca diablo en San Quintín, Baja California. Resulta que llega a presentar su Plan de Justicia para los trabajadores agrícolas y, en lugar de aplausos y selfies, le cae la bronca del pueblo: protestas por malos servicios, salud en el suelo, gobierno municipal que no da una y alcaldesa morenista que ya le pidieron que se largue.
Y ahí, en vez de ponerse a la defensiva, la doctora voltea hacia sus diputados y senadores de Morena —que estaban atrás de la valla como esperando foto para Instagram— y les suelta sin anestesia: “¡Hay que trabajar más con la gente! ¡Todos ustedes, a trabajar más con la gente! ¡Dejar de estar allá y estar en territorio!”. ¡Pum! Dedo apuntando, cara de “no me vengan con mamadas”. El senador Armando Ayala, la diputada Evelyn Sánchez y hasta la alcaldesa Miriam Cano se quedaron mudos, como niños regañados por la mamá en plena reunión familiar.
Una buena regañada le puso la presidenta a diputados locales que querían una foto con ella.
“Hay que trabajar más con la gente, todos ustedes, trabajar con la gente. Dejar de estar allá y estar en territorio”, así fue el reclamo realizado por @Claudiashein en San Quintín, Baja… pic.twitter.com/wZdwx4BCUH
— Solangel Ochoa (@solangelochoa) February 1, 2026
Lo chistoso —o lo trágico, según se mire— es que esto no es nuevo. En varios estados ya se repite la escena: la gente sale a reclamar porque los gobiernos locales de Morena no resuelven ni madres, y la presidenta tiene que bajar a poner orden. Mientras las encuestas les pintan una popularidad “enorme” de 70-80%, en la calle les gritan que la transformación se quedó en el discurso. ¿Popularidad o encuestas maquilladas? Porque si la gente estuviera tan feliz, no estarían exigiendo remover alcaldes ni haciendo berrinches en las giras presidenciales.
El mensaje de Claudia es claro: dejen las poses, las fotos y el protocolo; pisen territorio, escuchen a la banda y resuelvan. Porque si no, esa “cuarta transformación” se les va a venir abajo como castillo de naipes antes de las intermedias del 27. A ver si los morenistas entienden la indirecta o siguen creyendo que ganar elecciones es lo mismo que gobernar bien.






































