¡Órale, raza! En las redes sociales anda un chisme que no para de dar de qué hablar: la Presidencia de la República, bajo el mando de Claudia Sheinbaum, habría comprado mil latas de refresco justo un día antes de soltar una campaña contra el consumo de estas bebidas azucaradas. Según versiones que circulan en X y otros rincones digitales, esto pasó en agosto de 2025, con un gasto de unos 15,750 pesos más IVA para eventos oficiales en Palacio Nacional. Al día siguiente, ¡pum! Lanzan una arremetida contra los refrescos por su impacto en la obesidad y la diabetes. ¿Coincidencia o puro show?
Pero no crean que esto es pura invención mía; usuarios en X lo han estado comentando a todo lo que da. Por ejemplo, @LibreenelSur compartió un post criticando cómo critican a Coca-Cola, pero en Presidencia la consumen, y enlazó a un artículo que detalla la compra y la incongruencia. O sea, mientras Hugo López-Gatell, el exsubsecretario de Salud, andaba llamando a la Coca «veneno embotellado» y ligándola hasta con más muertes por COVID, el gobierno sigue comprando el producto para sus fiestecitas oficiales. Y ojo, que López-Gatell ahora anda en la OMS con un sueldo que ni la presidenta se atrevería a presumir.
La cosa se pone más sabrosa cuando ves el doble rasero con las inversiones. En febrero de 2026, Sheinbaum presumió en redes una inversión de unos 6 mil millones de dólares de The Coca-Cola Company en México, después de una reunión con su director ejecutivo. ¡Bienvenida la lana! Pero hace unos meses, sus propagandistas y militantes de Morena atacaban a la empresa por tóxica y neoliberal. Usuarios como @LunaGilVent lo clavan perfecto en un tuit: de gritar «¡No compren Coca-Cola!» por años, ahora la pintan como progresista y transformadora. Y @adituzita, una periodista de izquierda, cuestiona cómo la presidenta se pronuncia contra los refrescos, pero en los hechos hace acuerdos y hasta gobernadores usan dinero público para su marketing.
Otros comentarios van más allá: @EmilioVallejoRL habla de extorsión del gobierno a Coca-Cola para reducir el azúcar en el refresco, no por salud, sino por sacar dinero y mantener parásitos, mientras los hospitales andan sin medicinas. @kikemireles remata con que Morena sube impuestos a los refrescos «por tu salud», pero recorta miles de millones al sector salud. Y @RafaRafita425 resalta el doble discurso de Sheinbaum: un día dice que la Coca hace daño, al otro celebra la inversión.
Incluso hay trascendidos sobre Coca-Cola huyendo de Morelos por inseguridad y extorsiones, como lo posteó @AlanAdameMX, donde cierran distribuidoras y se van inversiones millonarias. @mirosasav ironiza sobre el aumento de impuestos y luego la celebración de la inversión: «El mundo del revés». Y @lpazosp pinta una obra teatral con el presidente anterior minimizando el cierre por extorsión, mientras bots festejan que la gente se libra del «maligno refresco».
Oigan, no todo esto está confirmado al cien; mucho es rumor, sospecha o puro comentario de usuarios cabreados en redes. Pero el patrón salta a la vista: Morena y sus aliados predican contra el refresco un día, lo compran y lo alaban al siguiente. ¿Esquizofrenia? Nah, solo la incongruencia habitual que ya nos tiene acostumbrados. ¿Qué opinan, carnales? ¿Otro trago de hipocresía gubernamental?




























