Off the Record: Acusaciones que no cesan

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En redes sociales no se habla de otra cosa. Terry Cole, el director de la agencia antidrogas de Estados Unidos, volvió a insistir este domingo en que hay altos funcionarios mexicanos trabajando directamente con los cárteles. Lo dijo en una entrevista con Univisión, y desde entonces los comentarios no paran.

Según versiones que circulan con fuerza, Cole señaló que una acusación formal reciente deja clara la corrupción gubernamental en México. Habló de funcionarios de alto nivel que colaboran con el Cártel de Sinaloa y con el de Jalisco Nueva Generación. Incluso aseguró que hace un par de semanas les advirtieron a algunos de ellos que están en la mira por sus presuntos nexos con el CJNG. Todo esto, claro, son declaraciones del lado estadounidense; del lado mexicano las han rechazado una y otra vez como injerencia.

Lo que más llama la atención en los comentarios es el contraste. Hace apenas unos días, el mismo Cole se deshizo en elogios hacia Omar García Harfuch. Lo llamó socio de confianza y buen amigo de Estados Unidos. Dijo que se comunican a diario, que intercambian información y que apoyan operaciones juntos. En redes muchos se preguntan cómo es posible alabar tanto al secretario de Seguridad y al mismo tiempo acusar de colusión a altos funcionarios del mismo gobierno. Hay quienes ven en eso un mensaje selectivo: unos sí, otros no.

El tema se enreda todavía más con lo de la visa. Andrés Manuel López Beltrán, hijo del expresidente, denunció que le revocaron el permiso para entrar a Estados Unidos. Él lo calificó de decisión politiquera y aseguró que no hay pruebas en su contra. En redes se mezclan las teorías: unos dicen que es parte de una lista más amplia de retiros de visas a figuras cercanas a Morena; otros especulan que responde a investigaciones no confirmadas. Nada está oficialmente detallado, pero el rumor corre.

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Y en medio de todo esto, el caso de Rubén Rocha Moya sigue dando de qué hablar. El gobernador de Sinaloa, acusado por fiscales estadounidenses de proteger a una facción del Cártel de Sinaloa a cambio de sobornos y apoyo político, intentó regresar al cargo después de más de cien días de licencia. Anunció que volvía con la frente en alto y que la fiscalía mexicana no encontró nada. Pero según lo que se comenta, el regreso fue tan polémico que casi de inmediato volvió a pedir licencia, esta vez indefinida. En las redes no faltan quienes vinculan su situación con las palabras de Cole: “¿Será de los que están en la lista?”, escriben muchos.

Lo cierto es que estas versiones —algunas confirmadas por las declaraciones públicas, otras apenas rumores de pasillo digital— mantienen el ambiente caliente. Cole insiste en que la cooperación con Harfuch fluye, pero al mismo tiempo no suelta la idea de que hay funcionarios mexicanos del lado de los cárteles. Mientras tanto, en las redes la gente opina de todo: unos piden pruebas concretas, otros ven una presión política, y no faltan quienes sospechan que esto apenas empieza.

Como siempre en estos temas, lo que se dice en redes viaja más rápido que las confirmaciones oficiales. Y por ahora, el off the record sigue lleno de versiones que nadie se atreve a dar por cerradas.

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