martes, marzo 10, 2026
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Monreal entierra la reforma de Sheinbaum

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La reforma electoral de Claudia Sheinbaum se vota este 10 de marzo en comisiones de la Cámara de Diputados, pero ya huele a derrota anunciada antes de llegar al pleno. El propio Ricardo Monreal, coordinador de los diputados de Morena, lo dice clarito: está muy cabrón que salga adelante porque faltan votos, y no solo de la oposición, sino de los aliados de siempre, el PT y el Partido Verde, que ya adelantaron su «no» rotundo.

Morena llega con sus 253 diputados, pero para cambiar la Constitución se necesitan 334, o sea, les faltan un chorro. Y los «hermanitos» del Verde y el Trabajo, que tanto presumen lealtad en las mañaneras y en las campañas, ahora se ponen dignos porque la propuesta toca lo que más les duele: menos plurinominales, menos lana para sus partidos y una fórmula que los podría dejar en la lona. ¡Vaya sorpresa! Cuando se trata de su pellejo, el «sí al pueblo» se les olvida rapidito.

Lo más chistoso —o lo más triste, según se mire— es que este fracaso anticipado deja en evidencia algo que muchos ya sospechábamos: el gobierno de Sheinbaum no cree mucho en el diálogo ni en la negociación real. Mandan la iniciativa, la presentan como el gran «decálogo por la democracia», pero cuando ven que no cuaja con sus propios aliados, en lugar de sentarse a ceder un poco, ajustar o convencer con argumentos, prefieren ir de frente y asumir que el rechazo es cosa de los demás. ¿Negociar? ¿Escuchar? ¿Flexibilizar? Nah, mejor culpar al PT y al Verde de «traidores temporales» y seguir como si nada.

Monreal lo reconoce sin rodeos: es el reto más complicado en meses, pero la iniciativa «seguirá su curso». O sea, la van a votar para que quede registrado el intento, aunque sepan que en el pleno se cae. Y mientras, el país ve cómo la supuesta transformación se tropieza con la misma piedra de siempre: el ego, los intereses partidistas y la falta de puentes genuinos.

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Al final, esta reforma que prometía abaratar elecciones y fortalecer la democracia podría terminar como otro globo que se desinfla por falta de aire compartido. Qué lástima, porque en el fondo hay puntos que merecen debate serio, pero así, a las patadas, solo se gana polarización y cero cambios.

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