domingo, febrero 1, 2026
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La Desconexión Presidencial con la Realidad

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El discurso matutino de la presidenta Claudia Sheinbaum, conocido como las conferencias mañaneras, representa un pilar de su estrategia de comunicación gubernamental. En estas intervenciones diarias, la mandataria enfatiza mejoras en la seguridad pública, fortaleza económica y un amplio respaldo popular. Sin embargo, datos recientes de encuestas revelan una discrepancia significativa entre estas afirmaciones y la percepción ciudadana, lo que plantea interrogantes sobre la efectividad de esta herramienta comunicativa.

De acuerdo con la encuesta de Consulta Mitofsky, la percepción de la seguridad no se alinea con el optimismo presidencial. Solo el 37% de los entrevistados considera que ha mejorado, mientras que el 24% la ve igual y el 36% la califica como peor. Esta distribución casi equilibrada entre opiniones positivas y negativas sugiere una polarización que no respalda la narrativa de avances sustanciales. En un contexto donde la violencia persiste en regiones clave, esta brecha podría erosionar la credibilidad del gobierno, invitando a debates sobre si las estrategias de seguridad, como el despliegue de la Guardia Nacional, responden adecuadamente a las demandas sociales.

En el ámbito económico, el discurso presidencial destaca robustez y estabilidad. No obstante, la misma encuesta indica que el 34% percibe mejoras, el 40% ve la situación igual y el 25% la considera peor. Estos números reflejan una opinión dividida, donde la mayoría no experimenta el auge proclamado. Complementariamente, la encuesta a especialistas del sector privado realizada por el Banco de México identifica obstáculos al crecimiento: la inseguridad pública encabeza con el 19% de respuestas, seguida por la política de comercio exterior (15%), debilidad en el mercado interno (9%), problemas de Estado de derecho (8%), ausencia de cambios estructurales (7%), incertidumbre económica interna (7%), incertidumbre política interna (7%) y corrupción (7%). Estos factores, dominados por temas de gobernabilidad y seguridad, contradicen la imagen de una economía en ascenso, generando polémica sobre si las políticas actuales, como el nearshoring, mitigan efectivamente estos desafíos o si requieren ajustes profundos.

Respecto a los servicios de salud, la percepción es aún más crítica: el 26% ve mejoras, el 38% igualdad y el 33% deterioro. Esta evaluación negativa podría vincularse a persistentes problemas en el sistema público, como desabasto de medicamentos o infraestructura deficiente, cuestionando la continuidad de reformas previas. En corrupción, el panorama es alarmante: el 77% la percibe como mucha o regular, frente a solo el 13% que la ve poca o nula. Esta alta prevalencia socava la afirmación de un gobierno respaldado por el pueblo, ya que erosiona la confianza en las instituciones.

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Esta desconexión entre el discurso oficial y las métricas independientes invita a una reflexión polémica: ¿está el formato de las mañaneras fomentando un diálogo constructivo o contribuyendo a una narrativa desconectada? Analistas sugieren que, para recuperar alineación, el gobierno podría incorporar datos independientes en sus exposiciones, promoviendo transparencia. Sin embargo, persistir en afirmaciones no corroboradas podría intensificar la polarización social, afectando la gobernabilidad a mediano plazo. En última instancia, estos indicadores subrayan la necesidad de un enfoque más empírico en la comunicación presidencial, priorizando hechos sobre retórica para fortalecer la legitimidad.