En el arranque de 2026, el panorama de los combustibles en México presenta matices importantes para el bolsillo de los ciudadanos y la agenda económica del país. Según el reporte más reciente de la firma TResearch, el precio promedio nacional de la gasolina Magna se estableció en $23.6 pesos por litro durante el mes de enero. Este dato cobra relevancia al observar que, a pesar de la percepción generalizada de alza constante, este combustible experimentó una disminución anual del -2.9% en comparación con enero de 2025.
Sin embargo, no todos los combustibles siguieron la misma trayectoria. La gasolina Premium alcanzó un promedio de $25.8 pesos, lo que representa un ligero incremento anual del +0.5%. Por su parte, el Diésel se ubicó en los $26.4 pesos por litro, registrando una variación al alza del +0.4% en el último año. Estas cifras revelan presiones diferenciadas en el mercado energético que impactan de manera distinta a transportistas y usuarios particulares.
Al analizar la tendencia acumulada desde octubre de 2024 hasta enero de 2026, se observa una brecha más pronunciada: mientras la Magna bajó un -0.9%, el Diésel ha subido un 4.0%. Esta disparidad es un reflejo de los ajustes y subsidios que el gobierno federal aplica para intentar contener los efectos de la inflación en los productos de consumo básico, los cuales dependen directamente del transporte de carga.
La geografía también juega un papel determinante en lo que los mexicanos pagan en la estación de servicio. El informe destaca disparidades regionales que alcanzan casi los 3 pesos de diferencia por litro. Por ejemplo, Quintana Roo se posicionó como la entidad con la gasolina Magna más cara del país, alcanzando los $24.7 pesos, mientras que Tamaulipas registró el precio más bajo con $21.8 pesos por litro.
Desde una perspectiva política, el referente histórico del actual sexenio muestra que el precio promedio de la Magna se ha mantenido en los $23.7 pesos. Esto representa un aumento acumulado del 14% en lo que va de la administración, consolidando niveles de precio superiores a los observados en periodos de gobierno anteriores.
Para el público interesado en la política mexicana, estos datos son fundamentales para entender las dinámicas de poder y las decisiones fiscales detrás de la Secretaría de Hacienda. El control del precio de la gasolina sigue siendo uno de los termómetros más sensibles de la estabilidad económica y un tema central en el debate público sobre la soberanía energética y el bienestar familiar.






































