¡Ay, nanita! La presidenta Claudia Sheinbaum anda con el hígado revuelto porque, según ella, los medios no le dan tanto bombo a Genaro García Luna como a los desmadres actuales. ¿Se acuerdan de ese exsecretario de Seguridad que terminó en la cárcel gringa por sus amoríos con el narco? Pues doña Claudia lo saca a relucir cada dos por tres, como si fuera el villano de telenovela que distrae del verdadero culebrón: la realidad que nos patea el trasero a los mexicanos.
En su mañanera del 5 de enero –sí, esa que ya no causa el revuelo de antaño–, Sheinbaum soltó que no queremos más García Lunas, mientras arremetía contra la colusión de funcionarios con el crimen. Bien por el cero impunidad, presidenta, pero ¿y los problemas de hoy? El descarrilamiento del Tren Interoceánico en diciembre pasado dejó 14 muertitos y casi 100 heridos. La FGR dice que fue exceso de velocidad, pero la oposición grita corrupción en las obras de la 4T. Sheinbaum urge reparación integral a las víctimas, y hasta critica a los medios por «falta de pudor» en la cobertura. ¿Pudor? ¡Órale! Como si no fuera pudoroso ignorar que el tren se hizo a las prisas, con la Marina al frente, y ahora hay denuncias por abuso de autoridad.
Pero no para ahí el rosario de quejas ciudadanas. Las encuestas, como las de El Financiero o Mitofsky, siguen poniendo la inseguridad en el top: balaceras en Sinaloa, donde hasta diputados de Movimiento Ciudadano acabaron en el hospital. La inflación, que aunque bajó un poquito, sigue mordiendo el bolsillo con precios de la tortilla y el gas por las nubes. ¿Y las medicinas? Miles de familias claman por fármacos en el IMSS, pero el desabasto persiste como mala hierba. La corrupción, ni se diga: factureras y aduanas en la mira, pero ¿quién cae?
Parece que las mañaneras ya no hipnotizan como antes. La narrativa oficial se desinfla, y Sheinbaum se molesta porque no controla el chisme. ¡Pobre! Como si los mexicanos fuéramos tontos y no viéramos que sacar a García Luna del baúl es como el mago que distrae con una mano mientras con la otra esconde el conejo. Respetamos su lucha contra la impunidad pasada, presidenta, pero ¿y la actual? No nos vendan espejitos: queremos soluciones, no fantasmas.
En fin, mientras doña Claudia invoca a García Luna para tapar el sol con un dedo, los mexicanos seguimos lidiando con trenes que se descarrilan, balas que silban y bolsillos vacíos. ¡A ver si un día las mañaneras hablan de eso, en lugar de revivir muertos políticos!






































