Los desafíos que atraviesa México están interconectados. La pacificación social, la sostenibilidad fiscal, la integración regional y la preparación ante las transformaciones demográficas y tecnológicas, llevan a un mismo imperativo: fortalecer la capacidad del Estado para generar bienestar duradero.
Para que las finanzas públicas sean sostenibles, es necesario identificar dónde los recursos generan beneficios y dónde se desperdician. Ello requiere una evaluación transparente que detecte los costos de oportunidad que repercuten en la capacidad financiera del Estado.
De manera complementaria, la paz duradera no se erige a través de medidas punitivas, sino mediante la coproducción de seguridad y el fortalecimiento de la justicia cívica local. Fortalecer el primer contacto institucional con la ciudadanía genera confianza social y resta espacio a la ilegalidad.
México tiene ante sí la oportunidad histórica de apostar por un futuro sostenible de bienestar. Trabajar de manera articulada entre autoridades, academia y sociedad civil es la vía más sólida para garantizarlo.


















