Devotos, elecciones y otros políticos non sanctos: Nepotismo morenista bendecido por el voto del pueblo

0
206

Ahí andan los de la dirigencia nacional de Morena, sudando la gota gorda para poner orden en su propia casa. Porque resulta que algunos de sus militantes se empeñan en dar el peor ejemplo posible, de esos que uno ve y piensa: “esto no es política, es material para el diván de un psiquiatra”.

Fíjense nomás en Guadalupe Lucero Bárcenas, alcaldesa de Acatlán de Osorio, Puebla. La señora confirmó, sin sonrojarse, que su propia madre, María Isabel Bárcenas, es su suplente. Y no contenta con eso, soltó con todo el cinismo del mundo que “legalmente el voto del pueblo limpia el cargo de nepotismo”. O sea, según ella, como la gente las eligió juntas en la misma fórmula de 2024, ya no hay problema de que mamá y hija anden en el mismo paquete. Que no la contrataron después desde el Ayuntamiento, dice. Como si registrarlas juntas desde el principio no fuera el truco más viejo del libro.

Ahora resulta que ocho regidores ya le pidieron al Congreso de Puebla que le revoquen el mandato por irregularidades y abuso de poder. La solicitud ya está en camino. Y aquí viene lo más sabroso: si la alcaldesa se va por el mecanismo de sustitución, ¿quién aparece registrada para reemplazarla? Pues su madre. Qué coincidencia tan convenientemente familiar.

Y no es caso aislado. En Tianguismanalco, otro municipio poblano, un alcalde de Morena terminó en la cárcel y su propio hijo, que estaba de suplente, asumió el Ayuntamiento como si nada. De padre a hijo, el poder no se suelta ni con agua caliente.

-Publicidad-

Uno entiende que la política a veces se pone familiar, pero esto ya parece empresa familiar disfrazada de gobierno. Mientras la dirigencia nacional promete honestidad y transformación, por abajo les crecen estos ejemplos que dejan al partido viendo para el techo. Porque si el voto limpia el nepotismo, entonces cualquier cosa se justifica con una urna. Y así, de tanto “limpiar”, terminamos con el patio más sucio de la política nacional.

La dirigencia tiene trabajo de sobra. Porque si no ponen orden, el pueblo va a seguir votando… pero también se va a seguir riendo. Y no de buena gana.