En lo que va de la actual administración federal, la crisis de desapariciones en México mantiene una tendencia alarmante que desafía las políticas de seguridad del Estado. De acuerdo con el más reciente reporte de la firma TResearch, basado en cifras del Registro Nacional de Personas Desaparecidas y No Localizadas (RNPDNO), en el periodo encabezado por Claudia Sheinbaum ya se contabilizan 17,406 personas desaparecidas y no localizadas. Esta cifra se traduce en un promedio crítico de casi 1,200 reportes mensuales desde el inicio de su mandato.
El análisis histórico revela que el fenómeno ha escalado de manera drástica en las últimas décadas. Un dato que destaca es que el 43% de todas las desapariciones no localizadas registradas desde 1988 ocurrieron durante el sexenio de Andrés Manuel López Obrador, periodo que acumuló un total de 52,575 casos. En comparación, administraciones previas como la de Enrique Peña Nieto registraron 34,557 casos, mientras que en la de Felipe Calderón la cifra fue de 17,054.
El perfil de las víctimas muestra una marcada diferencia de género: el 74% de las personas desaparecidas sin localizar en el presente sexenio son hombres. No obstante, la cifra de mujeres no es menor, sumando 4,479 reportes, lo que representa el 26% del total acumulado en los meses recientes.
Geográficamente, el problema se concentra en puntos específicos del país. Tan solo seis entidades federativas agrupan el 55% de los casos actuales. La Ciudad de México encabeza la lista con 2,644 registros, seguida de cerca por el Estado de México con 2,374. Otras entidades con alta incidencia son Sinaloa, con 1,126 casos; Guanajuato, con 1,061; Baja California, con 810; y Michoacán, con 770. Históricamente, estados como Jalisco y Tamaulipas han liderado estas estadísticas en sexenios anteriores, lo que evidencia que el mapa de la violencia y la desaparición se mantiene en constante movimiento.
Al cierre de diciembre de 2025, el total histórico de personas desaparecidas, no localizadas y localizadas en México desde 1952 asciende a 387,970 individuos. De este gran total, 133,487 permanecen bajo el estatus de desaparecidas o no localizadas. Aunque la actualización de datos por parte de las autoridades busca formalizar localizaciones previas sin eliminar registros, la realidad estadística muestra que el ritmo de nuevas desapariciones sigue superando los esfuerzos de búsqueda y localización efectiva.
Esta situación coloca a la desaparición de personas como uno de los temas más sensibles en la agenda política y social de México, exigiendo una respuesta institucional que vaya más allá de la estadística y atienda la urgencia de miles de familias que buscan respuestas sobre el paradero de sus seres queridos.

































