Cuba y Estados Unidos y… México

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La reanudación de relaciones entre Cuba y Estados Unidos anunciada simultáneamente anteayer en La Habana y Washington, pone fin al largo historial de la Guerra Fría, y el inútil y contraproducente embargo que el presidente Kennedy heredó de su antecesor Eisenhower y nuestra constante oposición.

La reacción de los cubanos que desde hace tiempo viven  en Miami ya oscila entre la  gran alegría de los que prevén una etapa de reanudada prosperidad y la acre censura de los que ven el levantamiento del bloqueo como una  traición a su historial de recalcitrante oposición a todo lo que representa  Fidel Castro por razones profundamente arraigadas.

Durante los 53 años en que  estuvo vigente el bloqueo, el régimen de Fidel Castro y todos los que simpatizaban con la propuesta soviética tuvieron en el embargo y la congelación de cuentas financieras  un amplio arsenal de interminables críticas contra el capitalismo imperial. México fue siempre amigo de Cuba.  La abstención en la OEA expresada por nuestro  embajador Vicente Sánchez Gavito en 1961, desligándonos del rompimiento continental de relaciones con el régimen castrista, marcó un signo indeleble en la política exterior de México.  Las magníficas instalaciones en Polanco para su embajada no significaba que nos adheríamos a la agresiva estrategia marxista de Fidel Castro. El presidente Echeverría fue claro en advertirle a La Habana que aplicaría mano dura contra cualquiera intromisión subversiva cubana en territorio nacional.

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En las siguientes décadas, se continuaron con regularidad las reuniones interparlamentarias con los colegas cubanos.  La feria del IMCE en La Habana en 1976 fue un éxito comercial. Se reafirmaba el apoyo para amainar los efectos perniciosos del bloqueo con productos y servicios mexicanos.

Los tiempos han cambiado. El embargo se había vuelto inocuo en cuanto a sus finalidades. El régimen de Castro continúa.  Un nuevo capítulo de relaciones se abre con la liberación de presos políticos. Se inicia el proceso legislativo para quitar a Cuba de la lista de “país promotor del terrorismo”, para abrir embajadas y levantar el bloqueo.  Se prevén otras facilidades para ciudadanos cubanos e inversionistas estadunidenses. 

En la renovada relación estadunidense con Cuba no se menciona un compromiso de realizar una apertura democrática que, en cambio,  la Comisión Europea sí le exigió a México en el acuerdo que firmamos en 1997 ni de instaurar un modelo político de participación ciudadana  pluripartidista. Por el contrario, Obama recordó que su país tiene activas relaciones con China comunista y Vietnam, con la que libró larga y sangrienta guerra.

Las bajas en el precio del petróleo, principal fuente de divisas de Venezuela, limitarán severamente  la posibilidad de continuar apoyando a Cuba y otros países antillanos con petróleo barato lo cual desarregla  los planes de cooperación regional programada por la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA) que seguramente perderá  influencia política y económica en el área.

Sabemos que Estados Unidos está preocupados por la seguridad del continente norteamericano, tanto en lo militar  como en beneficio de los compromisos empresariales. Podemos inferir que el anuncio de levantar el bloqueo a Cuba, es la piedra clave de la gran estrategia para integrar a la Isla a una sintonía regional. Así se explica que Obama espera que Cuba asista a la reunión Cumbre de las Américas el año entrante en Panamá.

Las repercusiones en México de tan sonada noticia no aparecerán pronto salvo el previsible aumento de exportación de productos y servicios. Nuestro sector turismo tendrá que verse afectado tan pronto se abra Cuba a los miles de visitantes estadunidenses que se dirigirán a los  centros vacacionales cubanos que significarán una seria competencia.


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