Crecimiento del sector inmobiliario en México enfrenta barreras de asequibilidad

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El sector de la construcción e inmobiliario en México registra una senda de recuperación moderada durante el segundo semestre de 2026, sostenido principalmente por la obra pública y la ejecución de proyectos de infraestructura. De acuerdo con el más reciente informe del área de investigación de BBVA, la edificación residencial y la obra civil han impulsado la actividad económica del rubro, apoyadas en una mayor inversión pública y la apertura a esquemas de participación privada mediante contratos mixtos. Sin embargo, este dinamismo se enfrenta a costos elevados de producción, presiones en la masa salarial y un financiamiento bancario que muestra cautela frente al dinamismo observado en los organismos públicos.
 
En el ámbito habitacional, la disponibilidad de inmuebles y el registro de nuevos proyectos han experimentado un repunte considerable, impulsados en gran medida por la vivienda de interés social y los programas federales de desarrollo urbano. No obstante, el informe advierte que un incremento en la oferta disponible no se traduce de manera automática en un mayor acceso para las familias. La brecha entre el costo final de los inmuebles y el ingreso real de los hogares continúa ampliándose, consolidando a la asequibilidad como el principal obstáculo para la colocación de créditos y la consolidación del mercado a nivel nacional y regional.
 
El análisis detalla que la apreciación del costo de la vivienda ha superado el ritmo de crecimiento de los salarios en la última década. Esta disparidad afecta con mayor severidad a los segmentos de menores ingresos, donde la demanda potencial es más elevada pero la capacidad de pago se encuentra restringida. Mientras que institutos públicos como el Infonavit y el Fovissste concentran la mayor parte de la originación de créditos, la banca comercial mantiene estándares de originación conservadores, observándose una menor proporción de financiamiento respecto al valor total de los inmuebles y un ligero incremento en los niveles de morosidad.
 
A nivel territorial, el mercado muestra profundas disparidades regionales. Cinco entidades concentran más de la mitad del financiamiento bancario y de la actividad habitacional: Ciudad de México, Estado de México, Nuevo León, Jalisco y Querétaro. Esta concentración responde a la localización de los empleos formales de mayor remuneración y a la presencia de infraestructura consolidada. En contraste, diversas regiones del sur y centro del país presentan mercados de menor escala, caracterizados por una mayor prevalencia de empleo informal y menores montos promedio de crédito.
 
Por otro lado, la edificación no residencial encuentra nuevas oportunidades en el desarrollo de infraestructura tecnológica, particularmente en la construcción de centros de datos motivada por la demanda de servicios digitales y avances en inteligencia artificial. Si bien el país cuenta con ventajas en la cadena de suministro de componentes electrónicos y sistemas de enfriamiento, la viabilidad de estas inversiones a largo plazo depende de la disponibilidad de insumos críticos como la energía eléctrica y el agua, en un contexto de estrés hídrico en las principales zonas industriales del país.
 
Hacia finales de 2026 y durante 2027, las proyecciones indican una trayectoria de crecimiento continuo pero moderado para la industria de la construcción. El ritmo de expansión estará supeditado a la capacidad de convertir los proyectos registrados en viviendas terminadas y habitables, a la evolución de las tasas de interés y a la mitigación de las brechas de asequibilidad que limitan el acceso habitacional a gran parte de la población.

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