¡Órale, qué forma tan fina de dar ejemplo! Este 2 de abril, en plena colonia Valle de Santiago de Nezahualcóyotl, vecinos con celular en mano captaron a Erika Vianey Potrero Terán, directora de Educación del municipio, presuntamente más peda que un viernes de quincena. Viajaba en un vehículo oficial del Ayuntamiento, de esos que pagamos todos con nuestros impuestos, y al verse grabada hizo el clásico changüi: se cambió rapidito de lugar para fingir que no era ella la que iba al volante.
No contenta con el espectáculo, según testigos, la funcionaria y sus acompañantes —dos subdirectores más— reaccionaron con prepotencia y hasta agredieron verbalmente a un ciudadano que iba en moto y se atrevió a reclamar. Escondieron las botellas, claro, pero el video ya estaba dando vueltas en redes más rápido que el rumor de un aumento de salario mínimo.
Lo más chistoso —o triste, según se mire— es que esta señora está al frente de la Dirección de Educación. La misma que debería estar formando valores, promoviendo responsabilidad y enseñando a los chavos a no hacer pendejadas. Pues resulta que el ejemplo que dio fue de antología: usar el carro del pueblo para la parranda, manejar (o dejarse llevar) en estado inconveniente y luego tratar de hacerse la loca.
El Ayuntamiento de Nezahualcóyotl no tardó en actuar: la cesaron a ella y a los otros dos servidores públicos involucrados. Buena decisión, porque si algo sobra en la política mexicana son excuses y falta de responsabilidad. Pero el daño ya está hecho. La imagen de una directora de Educación ebria en auto oficial se queda grabada en la memoria colectiva más que cualquier plan pedagógico.
Esto no es solo un escándalo de borrachera. Es el típico caso de “haz lo que yo digo, no lo que yo hago”. Mientras los ciudadanos lidiamos con baches, inseguridad y escuelas que necesitan de todo, algunos funcionarios creen que el puesto les da carta blanca para portarse como en su casa.
Al final, el video nos deja una lección clarita: el poder no te hace inmune al ridículo. Y en Neza, como en muchos lados, la gente ya está harta de que les tomen el pelo con recursos públicos. Que sirva de espejo, porque si la educación empieza por casa… o por la dirección, pues estamos jodidos.
Ojalá este tipo de tropiezos obligue a revisar quiénes ocupan cargos tan sensibles. Porque educar no es cualquier cosa, carnal. Y menos con aliento a chela.




















