El panorama económico en México presenta señales de alerta al cierre del primer bimestre de 2026. Por segundo año consecutivo, el número de patrones afiliados al Instituto Mexicano del Seguro Seguro (IMSS) mantiene una tendencia a la baja, registrando en febrero un total de 1,021,996 empleadores. Esta cifra no solo representa una disminución mensual de 1,442 registros respecto a enero, sino que consolida una racha de caídas que refleja un debilitamiento en el sector empleador del país.
Lo más preocupante para los analistas de la política económica es la variación anual. En los últimos doce meses, el número de patrones afiliados registró una caída del -2.5%. Esta cifra contrasta drásticamente con los periodos de crecimiento observados en años anteriores y marca un punto de inflexión en la capacidad de generación de nuevas unidades económicas formales en el territorio nacional.
A nivel regional, la actividad económica se concentra en unos pocos polos. La Ciudad de México continúa liderando la lista con 122,963 patrones, seguida por Jalisco con 103,555. El Estado de México y Nuevo León completan el grupo de las entidades con mayor fuerza empleadora, con 77,011 y 76,257 registros respectivamente. Sin embargo, el dato más revelador del informe de febrero 2026 es que ningún estado de la República registró crecimiento en el número de patrones afiliados en comparación con el año anterior.
La perspectiva histórica permite dimensionar el momento actual. Aunque desde diciembre de 1997 el registro ha crecido en más de 328 mil patrones (pasando de 693,985 a los más de un millón actuales), la tendencia actual rompe con la inercia de recuperación post-pandemia. Tras alcanzar picos superiores a los 1.07 millones de patrones a finales de 2023 y principios de 2024, la curva ha mostrado un descenso constante a partir de 2025.
Este fenómeno de «enfriamiento» en el sector patronal pone sobre la mesa el debate sobre la confianza empresarial y las condiciones de mercado. Una disminución en el número de patrones suele estar ligada al cierre de pequeñas y medianas empresas o a la falta de incentivos para la formalización. Para un público interesado en la política mexicana, estos datos son fundamentales para evaluar el éxito o los retos de las políticas públicas actuales en materia de fomento económico y empleo formal.
El reporte subraya que la variación mensual del -0.1% en febrero se suma a una serie de retrocesos que han erosionado la base de empleadores del IMSS. Mientras estados como Yucatán, Guanajuato y Coahuila intentan mantener su relevancia, el promedio nacional sigue arrastrado por la falta de dinamismo generalizado. El reto para el resto de 2026 será revertir esta racha y generar un entorno que permita a los emprendedores y empresarios consolidar su registro ante la seguridad social, motor indispensable para la estabilidad económica de las familias mexicanas.






































