¡Ay, mis queridos cibernautas! ¿Quién iba a pensar que la política mexicana se convertiría en el nuevo capítulo de una telenovela de esas que no pueden faltar en la televisión a la hora de la comida? Sí, ya sé que sus vidas son emocionantes, pero la trama de Adán Augusto López Hernández y su relación con el querido exfiscal Gertz Manero es digna de un «¡No lo puedo creer!» a primera vista.
Resulta que el buen Adán —sí, ese que parece más el tío al que no quieres ir a visitar por miedo a que te haga un mal chiste de mal gusto que un legislador— estaba hasta el cuello con las investigaciones de la FGR por presuntos vínculos criminales. ¡El caso de la Barredora! No, no se trata de un nuevo juego de mesa, amigos. Se refiere a una supuesta red de corrupción que tenía más enredos que el monje budista en un concurso de cumbias.
Pero Adán, tratando de salvar su pellejo, decide poner en marcha un plan más rápido que un «chingadazo» de su compadre el «tío» Gertz. ¡Y zas! A través de una combinación de presiones y arrimones, Adán logró la salida del Fiscal Gertz Manero. Sí, de esos movimientos que deberían tener su propio nombre, como «Operación Desalojo Inmediato» o «La Escena del Crimen».
El movimiento no solo le da aire fresco a Adán (aunque moqueado, no lo crean), sino que le entrega la FGR a su cuate la presidenta Sheinbaum. Ahora, con el control de la Fiscalía, tal vez Adán Augusto se pueda sentir más tranquilo en su camita de plumas, pensando que en lugar de enfrentar al jaguar, él es el nuevo dueño de la jungla.
Pero, esperen, que la historia no termina ahí. Tenemos que preguntarnos: ¿será que Adán se salió con la suya, o este es el inicio de la «demonización de Gertz»? ¿Qué otras cosas ocultas nos estarán esperando bajo la alfombra? Algunos ya pronostican que este movimiento será como una carta que Adán escribió a sí mismo en un futuro: «Querido Adán, la Fiscalía ya no te persigue, ¡ni modo que ahora seas el héroe de esta historia!»
Así que aquí estamos, mis estimados. Adán Augusto, en un giro digno de Netflix, teje redes que, en lugar de atrapar criminales, capturan los hilos de una trama política que podría dejar más boquitas abiertas que un partido de futbol entre selección y Tigres. La pregunta es: ¿seguirá viendo al exfiscal como un enemigo o serán aliados en el desmadre de la política?
Definitivamente, esto ya se está colocando como un tema de conversación candente en la familia, como el chisme de la prima que se quedó a vivir con su ex. Pero, como aquí somos irreverentes, esperemos que Adán no mate el gallo antes de que cante. Porque en la política mexicana, el único «jalo» que estamos viendo es en el juego de sillas donde todos queremos quedarnos con la mejor.



































