La semana pasada Morena celebró sus primeros quince años. En ese tiempo, logró primero acabar con el sistema de partidos como lo habíamos conocido, y después con las instituciones.
Habrá quienes celebren o quienes sigan lamentándose, pero ¿sigue el partido en la flor de su juventud, o ya llegó a la plenitud de su poder, parafraseando a un exgobernador?

















