Ahí les va otra de las clásicas del INE: pagan, pagan y pagan… y luego resulta que nadie puede demostrar qué carajos hicieron con el dinero. Según la investigación de Alejandra Canchola y Pedro Villa y Caña en El Universal, el Órgano Interno de Control encontró que se les entregaron 6 millones 279 mil pesos a ocho personas por honorarios cuyos servicios no se pudieron acreditar conforme a las reglas del instituto. Así de simple y así de escandaloso.
Cuatro de estos “prestadores” estaban en Administración y se llevaron la parte del león: 5 millones 606 mil pesos por aclarar. Los otros cuatro, del Registro Federal de Electores, sumaron 673 mil. Los pagos corrieron de enero de 2023 a septiembre de 2025. Guadalupe Taddei llegó a la presidencia del INE en abril de 2023 y, oh sorpresa, el chorro de dinero siguió fluyendo durante su gestión. Nadie levantó la mano a tiempo para decir “oigan, ¿y los informes?”.
La auditoría no se quedó en los millones. Detectó 43 inconsistencias documentales en el Registro Federal y 27 en Administración. Perfiles que no coincidían ni de lejos con lo que reportaban. El caso más pintoresco: un tipo contratado como “analista de viáticos y pasajes” que en sus informes aparecía haciendo de cerrajero y revisando mobiliario. Sí, leyó bien. De calcular gastos de viaje a cambiar chapas y checar sillas. Como si en el INE el “multifuncional” fuera sinónimo de “nadie revisa nada”.
No se trata de crucificar a Taddei por cada peso mal documentado, pero tampoco de hacerse el loco. Cuando el árbitro electoral maneja recursos públicos con esta holgura documental, la confianza se va al carajo. Ya basta de aviadores disfrazados de consultores. El dinero del pueblo no es para que alguien cobre por trabajos que no se pueden probar. Que aclaren, y pronto, porque esto huele a desorden institucional de los que ya nos tienen hasta el copete.



















