Circula con fuerza en las redes desde esta mañana la columna de Mario Maldonado en El Universal. Según lo que escribe, bancos de capital estadounidense ya empezaron a cerrar o a pedir que se retiren cuentas vinculadas a la gobernadora de Veracruz, Rocío Nahle, y a personas de su entorno familiar. No se trata solo de cuentas abiertas del otro lado de la frontera. Una institución con capital de allá que opera en México también le habría solicitado a ella y a algunos cercanos que terminaran la relación bancaria y sacaran su dinero.
En los comentarios de usuarios se repite la misma frase: “ya se sumó a la lista”. Hablan de otros morenistas que han tenido problemas con autoridades o bancos de Estados Unidos y apuntan que el patrón se está volviendo habitual. Algunos recuerdan que Nahle siempre minimiza las críticas, ataca a periodistas o niega de plano lo que le señalan. “Va a decir que es mentira, como siempre”, escriben varios. Otros vinculan el asunto con la refinería de Dos Bocas, esa obra que supervisó cuando era secretaria y cuyo costo se disparó a más del doble de lo presupuestado. Hay quien menciona otra vez los recursos que permitieron a uno de sus hijos estudiar y vivir en Nueva York, un tema que ya le generó polémica durante la campaña y que ella siempre trató de bajar de tono.
Versiones no confirmadas y comentarios de usuarios insisten en que la gobernadora vive ajena a la crisis de seguridad que golpea Veracruz. Mientras en las calles se habla de violencia y de falta de control, en las redes se pregunta por qué le preocupa más lo que digan los bancos extranjeros que lo que ocurre en su propio estado. “Ella niega todo, hasta lo evidente”, es una de las frases que más se repite.
Hay que dejar claro que se trata de lo que circula en el espacio digital y de lo publicado por el columnista con base en fuentes que conocen los procesos. No hay confirmación oficial de las autoridades estadounidenses ni de los bancos involucrados. Tampoco ha salido un posicionamiento directo de Nahle sobre este nuevo señalamiento, aunque quienes la siguen de cerca aseguran que, como en otras ocasiones, terminará descartándolo o minimizándolo.
Lo que sí queda claro en los comentarios es el hartazgo. Usuarios de distintos estados escriben que ya no sorprende ver a políticos de la Cuarta Transformación en el radar financiero de Estados Unidos. Hablan de revisiones por lavado de dinero, de controles más estrictos a personas políticamente expuestas y de que el sistema bancario de allá no perdona los perfiles de alto riesgo. Algunos hasta ironizan: “mientras aquí se protegen entre ellos, del otro lado les cierran la llave”.
El tema sigue caliente. Las publicaciones se comparten, se comentan y se discuten. Unos piden pruebas, otros dan por hecho que hay algo detrás y unos más simplemente se ríen de la coincidencia: la misma gobernadora que minimiza todo ahora aparece en el radar de los bancos. Como siempre ocurre con estos asuntos, las versiones se multiplican más rápido que las confirmaciones. Y en redes, por lo pronto, el nombre de Rocío Nahle ya está en la lista de los que tienen problemas del otro lado.


















