¡Qué bonito el periodismo de investigación, eh! Daniel Lizárraga, en El Universal, nos saca a la luz que en la precampaña presidencial de Adán Augusto López Hernández –cuando andaba de “corcholata” soñando con la grandeza– unos 189 mil pesos para nueve asambleas en Jalisco, Aguascalientes y Sonora salieron del bolsillo de Fernando Paniagua Garduño. Nada mal, ¿verdad? El detalle chistoso es que este Paniagua era socio de Humberto Bermúdez Requena en Inmobiliaria y Constructora Samaria. Y Humberto, por si no lo ubican, es hermano de Hernán Bermúdez Requena, el famoso “Comandante H” o “El Abuelo”, presunto jefe de La Barredora, ese grupito que se dedicaba a barrer huachicol y otras cositas en Tabasco. Hernán está hoy en El Altiplano, esperando juicio por delincuencia organizada.
El cruce de datos del INE con registros públicos de Tabasco pinta clarito el rastro: el dinero fluyó para mítines del entonces aspirante morenista. Y para rematar, cuando Adán Augusto fue gobernador de Tabasco, nombró a Rafael Paniagua (hermano del financista) en la Junta Estatal de Caminos, y luego metió al mismísimo Hernán como secretario de Seguridad. Todo muy familiar, muy de confianza.
Pero lo mejor viene ahora: el senador, líder de Morena en la Cámara alta, de repente se volvió alérgico a las cámaras y micrófonos. En el Senado, cuando la prensa le quiso preguntar por el tema, soltó un “ya no doy entrevistas” y salió corriendo como alma que lleva el diablo, metiéndose a un taxi rosa para esfumarse. ¡Órale! Ni modo de enfrentar las preguntas, mejor huir por la puerta trasera. Eso sí que es transparencia de la buena.
Uno se pregunta: ¿dónde quedó el discurso de la honestidad valiente, de no tener nada que esconder? Porque si el financiamiento es legal y limpio, ¿por qué no aclararlo de frente? En cambio, el silencio y la escapada hablan más que mil comunicados. Mientras tanto, La Barredora sigue siendo tema recurrente en las investigaciones, y Adán Augusto acumula capítulos incómodos: desde nombramientos dudosos hasta estos cheques que huelen raro.
La ciudadanía merece respuestas claras, no evasivas ni taxis rosas. Porque si la precampaña se financió con dinero de socios de presuntos narcos, aunque sea indirecto, el olor a huachicol político no se quita con perfume. Y si no hay nada irregular, pues que lo diga sin correr. Total, en política mexicana, a veces lo más valiente no es ganar la presidencia, sino dar la cara.
































