sábado, febrero 21, 2026
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Sheinbaum y las Materias que Sobran

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En León, Guanajuato, la presidenta Claudia Sheinbaum inauguró un flamante CBTIS y, de paso, soltó la bomba: vamos a revisar los planes de estudio de preparatoria porque “no necesariamente se requieren nueve materias para aprender”. O en otra versión: no hace falta cargar once asignaturas cuando con menos se puede aprender lo mismo. Suena sensato, ¿no? Menos carga, más profundidad, menos estrés para los chavos que ya traen suficiente con el tráfico, el noviazgo y el futuro incierto.

Pero aquí viene el clásico “¿y luego?”. ¿Esto es una mera ocurrencia al estilo de su antecesor –que de pronto decretaba cambios educativos como quien cambia de corbata–, o hay estudios serios, recomendaciones de pedagogos, evaluaciones del INEE o lo que sea que respalde la idea? Porque decir “son muchas materias” es como quejarse de que el mole lleva demasiados chiles: depende de quién lo coma y con qué hambre llegue. En el Nuevo Modelo Educativo de 2017 ya se hablaba de reducir la fragmentación, y en la Nueva Escuela Mexicana se prometió enfoques por proyectos y menos memorización. Sheinbaum parece retomar esa línea, pero sin soltar el detalle técnico: ¿qué dicen los expertos en educación media superior? ¿Hay evidencia de que nueve o once materias saturan al alumno sin mejorar competencias? ¿O es solo percepción de quien ve a los jóvenes agobiados?

Lo chido es que la presidenta anda en el territorio, cortando listón y hablando directo con maestros y alumnos. Eso le da puntos. Inaugura planteles, crea miles de espacios nuevos –más de 50 mil en lo que va–, y promete que los chavos tengan continuidad entre lo que aprenden y el mundo laboral. Bien por eso. Pero si la revisión termina en un recorte superficial para “aligerar” sin tocar la calidad, podría salir el tiro por la culata: menos materias, pero las mismas prisas, los mismos programas inflados y los mismos reprobados por flojera o por falta de apoyo real.

Al final, la pregunta no es si son muchas o pocas, sino si sirven de algo. Porque un chavo puede llevar cinco materias y aprender pura pendejada, o nueve y salir bien armado para la vida. La clave está en el cómo, no solo en el cuántas. Si la revisión viene con pedagogos de verdad, diagnóstico serio y sin prisas electorales, aplausos. Si es otro volantazo para lucirse en mañaneras o redes, pues ya sabemos cómo termina: con más ruido que nuez.

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Ojalá esta vez sea diferente. Los jóvenes no merecen otro experimento fallido disfrazado de reforma. Que sea con cabeza, no con ocurrencia.

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