¡Ay, nanita! En Morena no paran de cacarear que están en guerra santa contra el «viejo régimen», ese monstruo de corrupción y compadrazgos que, según ellos, ha jodido a México por décadas. Pero, ¿qué creen? Para combatir al dragón, reclutan a sus mismos dragones, solo que ahora con chaleco guinda y sonrisa de «cuarta transformación». Es como si el PRI se disfrazara de startup millennial: mismo changarro, nuevo logo.
Tomemos al legendario Manuel Bartlett, ese dinosaurio del PRI que orquestó el fraude del 88 –sí, el de la «caída del sistema» que nos dejó con la boca abierta–. Hoy, sin un ápice de rubor, milita en Morenas y hasta dirigió la CFE. ¿Lucha contra el viejo régimen? Más bien, lo invitaron a la fiesta y le dieron el micrófono. Y no es el único: Esteban Moctezuma, ex secretario de Zedillo –ese PRI puro–, ahora embajador en EU tras pasar por Educación en el gobierno de AMLO. O Napoleón Gómez Urrutia, el líder sindical que huyó a Canadá por acusaciones de fraude millonario, y que Morena rescató para hacerlo senador. ¡Vaya transformación! De prófugo a legislador, sin pasar por «Go».
La ironía es más gruesa que un tamal oaxaqueño. Morena surgió como el mesías anti-sistema, prometiendo barrer con los vicios del pasado. Pero en la práctica, han abierto las puertas a ex priístas, ex panistas y hasta ex perredistas que saltan de barco como pulgas en colchón viejo. Germán Martínez, que fue director del IMSS con AMLO, y defendió la 4T con uñas y dientes antes de dar una maroma para regresar al PAN. ¿Y Ricardo Monreal? Ex PRI, ex PRD, ahora coordinador morenista en San Lázaro. Es el rey del transfuguismo, cambiando de chaqueta como de calcetines.
No se trata de demonizar a estos personajes –algunos tienen trayectorias respetables, como Moctezuma en educación–, pero el chiste es que Morena critica al «viejo régimen» mientras lo recicla. ¿Resultado? El mismo compadrazgo con nuevas siglas. Como dice el dicho: «Cambia el collar, pero el perro es el mismo». Esto no solo genera carcajadas sarcásticas, sino dudas serias: ¿están transformando México o solo reempaquetando el PRI con un moño rojo?
Al final, la gente se pregunta si esta «lucha» es real o solo un show para mantener el poder. Morena, si quieren credibilidad, limpien la casa de verdad, no la llenen de inquilinos del pasado. De lo contrario, el viejo régimen solo se ríe desde adentro.





































