En diciembre de 2025, el número de patrones afiliados al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) se ubicó en 1,029,280, lo que representa una caída mensual de 6,839 unidades —equivalente a un -0.7%—, la más pronunciada registrada durante todo el año, según datos publicados por TResearch con base en cifras oficiales del propio instituto. Este descenso no solo marca un retroceso inmediato, sino que confirma una tendencia negativa que ha caracterizado a 2025: el primer año desde la pandemia en que el número anual de patrones registró una variación negativa respecto al cierre del ejercicio anterior.
Históricamente, el padrón de patrones del IMSS ha sido un termómetro confiable de la salud del sector formal empresarial en México. Desde 1997 hasta 2023, la trayectoria fue predominantemente ascendente, pasando de poco menos de 700,000 a más de 1,077,000 patrones. Sin embargo, a partir de 2024 comenzó una desaceleración que se profundizó en 2025. Al cierre de este último año, el total de patrones se redujo en 25,667 unidades frente a diciembre de 2024, cuando se contabilizaron 1,054,947. Esta contracción interanual refleja un entorno económico adverso para la creación y sostenibilidad de empresas formales.
La magnitud del deterioro es especialmente relevante si se considera que, en años recientes, el gobierno federal ha promovido políticas orientadas a fortalecer el empleo formal y la inclusión productiva. No obstante, los datos sugieren que factores como la incertidumbre regulatoria, el encarecimiento del crédito, la presión fiscal o incluso la migración de actividades al sector informal podrían estar neutralizando esos esfuerzos. Además, la pérdida de patrones no necesariamente implica una caída proporcional en el número de trabajadores asegurados, ya que muchas empresas medianas o grandes pueden mantener sus plantillas aun en contextos de ajuste; sin embargo, sí indica una contracción en la base empresarial que sustenta el ecosistema laboral formal.

Por entidad federativa, la Ciudad de México sigue liderando con 123,651 patrones, seguida por Jalisco (104,301), Estado de México (77,308) y Nuevo León (76,726). Estos cuatro estados concentran casi el 37% del total nacional, reafirmando su rol como motores económicos del país. No obstante, incluso en estas regiones clave se observan señales de debilidad: en diciembre de 2025, solo Oaxaca e Hidalgo reportaron variaciones anuales positivas en el número de patrones (+0.4% y +0.1%, respectivamente). El resto de las entidades, incluidas las más dinámicas, mostraron retrocesos, con Baja California Sur, Tlaxcala y Colima entre las más afectadas (-5.5%, -5.4% y -4.8%, respectivamente).
Desde una perspectiva crítica, estos números plantean interrogantes sobre la resiliencia del modelo económico actual. Si bien el empleo formal ha mostrado cierta estabilidad en otros indicadores, la disminución sostenida de patrones sugiere una posible concentración empresarial —donde menos empresas generan más empleos— o un aumento en la informalidad estructural. Expertos advierten que sin una base amplia y diversificada de empleadores formales, la recuperación económica podría volverse más frágil y desigual.
En este contexto, las autoridades enfrentan el reto de diseñar políticas que no solo incentiven la creación de empleos, sino también la constitución y permanencia de empresas en la formalidad. La caída de patrones en 2025 no es solo una estadística: es una alerta temprana sobre la salud del tejido productivo mexicano.






































