El robo de autopartes en México ha comenzado a mostrar señales de enfriamiento en el cierre de 2025, aunque la problemática sigue profundamente concentrada en tres puntos clave del país. Durante lo que va del sexenio de Claudia Sheinbaum se han denunciado un total de 17,450 casos, con una tendencia a la baja que marca un respiro para los automovilistas. Al cierre de noviembre de 2025, la incidencia de este delito registró una disminución del 17% en comparación con el año anterior, consolidando dos años consecutivos de descenso tras el pico alcanzado en 2023.
Sin embargo, los datos revelan que el mapa delictivo está lejos de ser uniforme. La Ciudad de México, el Estado de México y Puebla concentran aproximadamente el 75% del total de las denuncias presentadas en la actual administración. Esta centralización del delito sugiere que las redes criminales operan con mayor fuerza en zonas urbanas densamente pobladas, donde el mercado negro de piezas automotrices encuentra mayor demanda y canales de distribución.
La Ciudad de México encabeza la lista con la tasa más alta por cada millón de habitantes, alcanzando 966 casos, seguida por Morelos con 653 y Puebla con 270. Estas cifras ponen de manifiesto la urgencia de enfocar las políticas de prevención en el entorno urbano, donde el desmantelamiento de vehículos en vía pública sigue siendo una de las mayores preocupaciones para la economía familiar.
A nivel mensual, noviembre de 2025 cerró con 1,598 denuncias, lo que representa una reducción del 7% frente a los 1,710 casos registrados en el mismo mes de 2024. Los expertos consideran este dato como una señal de «enfriamiento» en la tendencia delictiva, aunque advierten que la cifra negra —delitos que no se denuncian— sigue siendo el principal obstáculo para conocer la magnitud real del problema. Se estima que apenas el 7% de las víctimas en la capital del país acude a las autoridades para abrir una carpeta de investigación.
Entre las piezas más codiciadas por los delincuentes destacan los espejos retrovisores, faros, acumuladores de corriente y llantas. La facilidad para remover estos componentes y su rápida colocación en tianguis o zonas de venta de autopartes usadas, como los sectores cercanos a Bucareli o la colonia Roma en la capital, alimentan un mercado negro millonario.
Las autoridades federales y locales han respondido con estrategias como el plan «Cero Robos», que incluye videovigilancia las 24 horas y el cierre de accesos irregulares en vialidades críticas como la autopista México-Puebla y México-Querétaro. Asimismo, se busca desmantelar las «cachimbas» o paraderos improvisados que suelen ser puntos de alto riesgo para los conductores. La apuesta del gobierno actual se centra en la inteligencia y la atención a las causas para intentar erradicar este negocio ilegal que golpea directamente el bolsillo de los ciudadanos.






































