Trump Aprieta el Torniquete Cubano

0
66

¡Ay, caray! Ahí va de nuevo el Tío Sam, con su sombrero de vaquero y su rifle cargado de tuits, apuntando directo al corazón de la isla caribeña. Donald Trump, ese magnate que volvió a la Casa Blanca como si fuera su casino personal, soltó en su Truth Social un ultimátum que huele a película de acción barata: «¡No más petróleo ni dinero para Cuba! ¡Cero! Les sugiero que hagan un trato antes de que sea demasiado tarde». Y para rematar, le dio like a la idea de que Marco Rubio, su flamante secretario de Estado y eterno azote de los comunistas, se convierta en el próximo presidente cubano. «Suena bien para mí», dice el Don. ¡Ja! Como si Rubio ya estuviera empacando sus maletas para La Habana, con un puro en la boca y planes de abrir un Trump Tower en el Malecón.

Pero no tan rápido, compadres. Miguel Díaz-Canel, el heredero del trono castrista, no se quedó callado. «Cuba es libre, independiente y soberana. Nadie nos dicta qué hacer», replicó en redes, acusando a Estados Unidos de ser un agresor crónico por 66 años. «No tienen moral para señalar a Cuba en nada», remató, y hasta juró defender la patria «hasta la última gota de sangre». Suena heroico, ¿no? Pero entre líneas, se nota el sudor frío: sin el petróleo venezolano que Maduro les mandaba como si fuera agua bendita, Cuba podría entrar en un apagón eterno. Imagínense: la Revolución en modo ahorro de batería, con colas más largas que las de un concierto de Bad Bunny.

Ahora, la gran bronca: ¿se caerá el régimen como un dominó después de Venezuela? Los halcones en Washington sueñan con eso, pero ¿es real o puro wishful thinking? Analistas serios dicen que podría tomar meses o años; Cuba no es Venezuela, tiene un ejército disciplinado y aliados como Rusia y China que no soltarán la toalla tan fácil. Otros, más cínicos, apuestan a que Trump solo quiere puntos con los exiliados en Florida para su ego. ¿Intervención militar? Improbable, por tratados post-misiles del 62, pero sanciones asfixiantes sí podrían forzar un «trato» –léase, concesiones económicas o políticas– antes de que la isla colapse en protestas como las del 11J.

En fin, mientras Díaz-Canel grita «¡Patria o muerte!», Trump juega al poker geopolítico. ¿Ganará el yanqui? ¿Resistirá el cubano? Lo que sí es seguro: los pobres isleños pagarán el pato, entre apagones y discursos vacíos. ¡Qué barbaridad! Ojalá termine pronto esta telenovela, antes de que nos salga más cara que un divorcio de famosos.

-Publicidad-

Deja un comentario