En el mundo, millones de personas viven con esclerosis múltiple (EM), una enfermedad neurológica crónica que afecta el cerebro y la médula espinal. De acuerdo con la National Multiple Sclerosis Society, las mujeres tienen entre dos y tres veces más probabilidades que los hombres de desarrollar esclerosis múltiple, sobre todo entre los 20 y 40 años de edad.
Se presenta cuando el sistema inmunológico ataca por error la mielina, una sustancia que recubre y protege las fibras nerviosas. Este daño interrumpe la transmisión de señales nerviosas, lo que genera síntomas como fatiga intensa, visión borrosa o dolor ocular, debilidad muscular, alteraciones en la sensibilidad, problemas de equilibrio, deterioro cognitivo y, en algunos casos, pérdida progresiva de la movilidad.
Aunque las causas no se conocen por completo, se ha asociado con factores genéticos, ambientales y autoinmunes. Si bien no tiene cura, con un diagnóstico oportuno, tratamiento médico y rehabilitación especializada, puede ralentizar su avance y preservar la autonomía funcional por más tiempo.
En este contexto, la tecnología ha comenzado a desempeñar un papel clave en los procesos de rehabilitación neurológica. “Uno de los desarrollos más relevantes es Lokomat, un sistema robótico que permite entrenar la marcha mediante un exoesqueleto ajustable y un soporte dinámico del peso corporal. Su diseño reproduce patrones de movimiento natural incluso en personas cuya fuerza o coordinación están comprometidas”, explicó el Ing. Luis Gerardo López Sánchez, Gerente de robótica y Biomédica en TLM.
Una de sus mayores ventajas es la posibilidad de regular con precisión la velocidad, la amplitud del movimiento, el nivel de soporte de peso y la resistencia durante cada sesión. Sus sensores detectan la intención del movimiento y ofrecen retroalimentación inmediata, fortaleciendo el aprendizaje motor y estimulando la neuroplasticidad, fundamental en enfermedades crónicas del sistema nervioso.
Además, Lokomat incorpora ejercicios interactivos y ambientes virtuales que mantienen al paciente activo y comprometido durante la terapia, algo especialmente importante en la EM, donde la fatiga y la fluctuación de síntomas suelen dificultar la continuidad del tratamiento.
La posibilidad de caminar de forma erguida, con patrones fisiológicos y en condiciones estables, es algo que muchos pacientes con EM no podrían lograr sin apoyo robótico. “Esta tecnología permite sesiones más largas y eficientes, que fortalecen la musculatura, mejoran la simetría de la marcha y favorecen la recuperación funcional a largo plazo”, añadió el ingeniero.
Ante esto, la compañía TLM Servicios Biomédicos y Robóticos busca acercar esta tecnología a los mexicanos para mejorar la calidad de vida de las personas que padecen de esta u otras enfermedades neurológicas. Su implementación forma parte de una estrategia de atención integral que busca complementar el tratamiento clínico y facilitar el acceso a herramientas avanzadas de recuperación.
A pesar de no ser siempre evidente a simple vista, la esclerosis múltiple transforma de forma silenciosa la vida de quienes la padecen. Visibilizar su impacto es clave para impulsar entornos más incluyentes, comprensión social y respuestas efectivas desde el ámbito de la salud pública.






































