Sheinbaum: Su Comunicación deficiente erosiona su Poder Político

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La presidenta Claudia Sheinbaum enfrenta crecientes críticas por deficiencias comunicativas que no solo distancian a la ciudadanía, sino que profundizan divisiones en Morena, con impactos potenciales en las candidaturas de 2026 y las elecciones intermedias de 2027. Análisis recientes y eventos de 2025 resaltan un vacío discursivo que invita a polémicas sobre traiciones ideológicas y luchas de poder, cuestionando si su estilo presidencial diluye el legado de la Cuarta Transformación (4T).

En el plano público, la aprobación de Sheinbaum ha caído del 90% inicial a alrededor del 70% a finales de 2025, según encuestas, agravada por percepciones de rigidez y frialdad emocional. Críticos internos, como sectores de la base morenista, la acusan de abandonar el tono combativo y empático de Andrés Manuel López Obrador, optando por un enfoque institucional que parece elitista. Esto genera controversia: ¿representa una madurez necesaria para gobernar sin confrontaciones, o una traición al «pueblo» que impulsó la 4T? Eventos como la ofensiva mediática de 2025, con un incremento en noticias falsas, han sido denunciados por Sheinbaum como intentos de desestabilización, pero opositores lo ven como excusa para evadir responsabilidad en crisis como la inseguridad o la escasez de medicamentos. La detención de Nicolás Maduro en enero de 2026 añade tensión geopolítica, con acusaciones de que el silencio inicial de México refleja debilidad diplomática, polarizando opiniones entre quienes aplauden su prudencia y quienes la tildan de sumisión ante presiones externas.

Al interior de Morena, el vacío comunicativo se manifiesta en fracturas abiertas. Sin portavoces claros, el partido sufre disputas por plurinominales y alianzas, como la crisis con el PVEM tras reformas contra el nepotismo, vista por algunos como purga interna y por otros como claudicación ideológica. Gobernadores morenistas han filtrado quejas sobre retrasos en recursos y medicamentos, interpretados como revanchas contra Sheinbaum por su control centralizado. Polémicas estallan con declaraciones «desafortunadas» de representantes como Adriana Marín, quien sugirió que el narco genera empleos ante la falta de oportunidades, rechazadas por la presidenta pero que avivan sospechas de colusión o negligencia. Distintas posturas emergen: facciones radicales critican la pérdida de «autoridad moral» y la ausencia de liderazgo, alegando que Sheinbaum depende de operadores obradoristas sin consolidar su propio control, mientras defensores argumentan que su silencio es estratégico para evitar escándalos. Cinco grupos compiten por posiciones, con riesgos de defecciones y «chapulines», exacerbados por burlas internas a la presidenta y tensiones con legisladores.

De cara a 2026, estas fallas arriesgan la cohesión para definir candidaturas, permitiendo que opositores exploten narrativas de caos. Para 2027, podrían erosionar el bloque oficialista, no por amenazas externas, sino por autodestrucción discursiva. Analistas sugieren voceros autónomos y narrativas agresivas, pero el debate persiste: ¿reforzará Sheinbaum su responsabilidad, o cederá ante presiones que fragmentan la 4T?

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En resumen, estos desafíos destacan un equilibrio precario entre institucionalidad y militancia, donde el silencio amplifica conflictos y alimenta especulaciones sobre el futuro de Morena.

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