La presidenta Claudia Sheinbaum Pardo ha anunciado que su administración agotará las instancias legales para impugnar el uso de las siglas «CSP» por parte de la organización Construyendo Solidaridad y Paz, que busca obtener registro como partido político nacional. Esta entidad, impulsada por el diputado federal de Morena Hugo Eric Flores Cervantes, representa un intento por revivir el extinto Partido Encuentro Solidario (PES), alineándose estratégicamente con la Cuarta Transformación (4T). Sin embargo, la coincidencia de las siglas con las iniciales de la mandataria (Claudia Sheinbaum Pardo-CSP) ha generado un conflicto que escaló a una queja formal ante el Instituto Nacional Electoral (INE), rechazada en primera instancia, y ahora se dirige al Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF).
El argumento central del gobierno radica en la posible confusión electoral que podría derivar de esta abreviatura, al asociar indebidamente a la presidenta con una fuerza política emergente. Sheinbaum ha comparado la situación con un hipotético partido denominado «AMLO», enfatizando que no se debe utilizar el nombre o iniciales de una persona para fines partidistas, lo que vulneraría derechos humanos y la claridad en la identificación de actores políticos. Esta postura resalta la necesidad de proteger la integridad de la figura presidencial, evitando cualquier percepción de aval implícito a iniciativas externas. Desde esta perspectiva, la impugnación se presenta como una medida defensiva para salvaguardar la neutralidad institucional y prevenir manipulaciones en el proceso electoral, especialmente en un contexto donde el INE evalúa nuevas formaciones políticas a días de definir su viabilidad.
Por otro lado, críticos y observadores cuestionan la validez de esta acción, argumentando que podría interpretarse como un abuso de poder o una interferencia innecesaria en la libertad de asociación. La organización Construyendo Solidaridad y Paz, con raíces en el conservador PES que perdió su registro en 2021 por no alcanzar el umbral de votos, busca reposicionarse acercándose a la 4T, posiblemente para capitalizar el momentum de Morena y atraer simpatizantes de izquierda. Hugo Eric Flores, exlíder del PES y actual legislador morenista, defiende el nombre como un reflejo de valores como la solidaridad y la paz, negando intenciones maliciosas en la elección de siglas. Voces opositoras, incluyendo analistas independientes y usuarios en redes sociales, han tundido a Sheinbaum por priorizar una cuestión personal sobre temas más urgentes, sugiriendo que esto revela inseguridades o un control excesivo sobre el panorama político. En foros como X, se debate si la coincidencia es fortuita o una estrategia provocadora del PES para ganar visibilidad, generando divisiones incluso dentro de Morena.
Este episodio invita a la polémica al cuestionar los límites entre la protección de derechos individuales y la regulación electoral. ¿Representa un obstáculo legítimo para la democracia multipartidista, o es un ejemplo de cómo el poder ejecutivo puede influir en procesos independientes? El antecedente del PES, conocido por su agenda religiosa y conservadora, contrasta con su aparente giro hacia la 4T, lo que podría diluir ideologías o fomentar alianzas oportunistas. Además, el rechazo inicial del INE a medidas cautelares subraya tensiones entre autonomía electoral y presiones gubernamentales, recordando casos previos de impugnaciones por nombres similares. Si el TEPJF falla a favor de la impugnación, podría sentar precedente para futuras restricciones, potencialmente limitando la creatividad en denominaciones partidistas y exacerbando acusaciones de autoritarismo. De lo contrario, fortalecería la pluralidad, pero a riesgo de confusiones en campañas venideras.
En última instancia, este conflicto ilustra las complejidades de la transición política en México, donde la búsqueda de registro por parte de Construyendo Solidaridad y Paz choca con la defensa de la imagen presidencial. El desenlace ante el TEPJF será clave para evaluar la equidad en el sistema electoral, sin inclinar la balanza hacia ningún bando, y podría influir en la configuración de fuerzas para elecciones futuras.





































