En un cambio radical dentro del panorama migratorio de la región, las detenciones en la frontera sur de Estados Unidos han registrado un desplome histórico durante el inicio de 2026. Según los datos más recientes de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP), en enero de este año se contabilizaron apenas 9,726 detenciones, lo que representa una caída drástica frente a las 61,445 registradas en el mismo mes del año anterior.
Esta tendencia a la baja se ha consolidado durante los primeros 12 meses del mandato de la actual administración estadounidense, periodo en el que se acumulan 189,517 detenciones. Esta cifra es un 91% inferior si se compara con el periodo previo, marcando uno de los niveles más bajos de actividad en la vigilancia fronteriza en años recientes.
Para México, las estadísticas revelan una realidad particular: a pesar de la disminución general, los ciudadanos mexicanos siguen siendo el grupo principal interceptado en la frontera. Durante enero de 2026, el 80% de los detenidos fueron de nacionalidad mexicana, sumando un total de 7,810 personas. A mucha distancia le siguen ciudadanos de Guatemala con un 7%, Honduras con un 4% y El Salvador con un 1%.
Desde una perspectiva política, los datos arrojan comparaciones inevitables entre las administraciones. Mientras que en el sexenio del expresidente Andrés Manuel López Obrador se superaron las 3.2 millones de detenciones de mexicanos en la frontera con Estados Unidos, en lo que va del actual gobierno de Claudia Sheinbaum la cifra acumulada es de 209,595 mexicanos detenidos. Históricamente, el periodo bajo la gestión de Joe Biden fue el que acumuló el mayor número de detenciones, superando incluso las cifras combinadas de los gobiernos de Obama y el primer mandato de Trump.
El perfil de quienes intentan cruzar también ha mostrado variaciones importantes. En el último año, la gran mayoría de los detenidos son adultos que viajan solos, representando el 89.3% de los casos. Las unidades familiares y los menores no acompañados constituyen, cada uno, apenas el 5.1% del total de las retenciones en la zona fronteriza.
Este escenario plantea nuevos retos y preguntas para la política exterior mexicana. Aunque el flujo total parece haber disminuido considerablemente bajo las nuevas políticas de control, la alta proporción de mexicanos en las cifras de detención subraya que la migración sigue siendo un tema central en la agenda bilateral. La caída de más de 176,000 detenciones en enero de 2024 a menos de 10,000 en 2026 sugiere un cambio profundo en las dinámicas de movilidad o en la rigurosidad de las medidas implementadas en el último año.





































