La iniciativa de reforma electoral del Gobierno de Morena entró ayer en una zona de incertidumbre con la filtración de un documento de 21 cuartillas que resumía presuntamente la propuesta de la Comisión Presidencial que encabeza Pablo Gómez Álvarez y que no se va a consensuar con la oposición sino que será una reforma AMLO-Palacio Nacional-Morena.
Todas las reformas electorales desde la creación de la Comisión Federal Electoral de 1951 a la del PRIAN de 2014 tuvieron una búsqueda de un consenso mínimo con algunos grupos de la oposición, aunque al final reflejaron los intereses del PRI y del PAN como grupos mayoritarios. El PRD de Cuauhtémoc Cárdenas y el movimiento de López Obrador siempre pugnaron en teoría con una reforma electoral que garantizara un verdadero equilibrio democrático en la República.
El documento no oficial circulado ayer jueves sería algo así como una versión descafeinada de la reforma electoral, aunque en círculos cercanos a Palacio Nacional no se percibe que se esté refundando la estructura que organiza votaciones en México: permanece la misma con reformas que –eso sí—la alejen de las funciones que asumió arbitrariamente el IFE de José Woldenberg y el INE de Lorenzo Córdova Vianello para promover estudios, reuniones y formatos que promovieran la democracia en modo antipopulista que se leyó de manera muy obvia como anti López Obrador. El INE solo organizará elecciones y olvidará la cultura política para partidos de otras instituciones.
El tema de los plurinominales es candente porque les quema las manos a todos: Morena tiene razón en señalar que la selección de plurinominales no contribuyó a la democracia sino a la consolidación de las estructuras oligárquicas que dirigían todos los partidos, incluyendo al PRD y después a Morena y se convirtió en un listado cómodo para las élites políticas que no hacían campaña sino que ganaban por porcentaje de voto.
En 1962, el presidente López Mateos creo el modelo de diputados de partido: cinco diputados para la oposición débil si ganaba 2.5% de votos y cinco diputados más por cada medio punto porcentual hasta el límite de una bancada de 20 legisladores. En 1977, Jesús Reyes Heroles los modificó a plurinominales o diputados que se votaban por lista solo hasta completar primero 100 y luego 200, contra los 300 diputados de distritos electorales.
El asunto candente radica en el hecho de que los partidos tienen derecho a usar mecanismos generales para conseguir curules legislativas, pero López Obrador desde siempre ha querido controlar a la oposición y es en donde su primera iniciativa de reforma electoral le quiso poner candados a ese bloque legislativo. De aprobarse la idea, el gobierno como responsable de las leyes se meterá en la vida interna de los partidos para determinar quiénes y cómo deben llegar, lo que implicaría una conducta de invasión a la autonomía de los partidos.
La idea de reducir el número de consejeros electorales parecería que se lograría hasta 2029 en que terminaría el ciclo de once consejeros o barones que votan por cualquier asunto electoral y para las presidenciales de 2030 bajaría nueve y además está el jaloneo dentro de Morena y Palacio Nacional para que los consejeros electorales no sean votados en el Senado y a propuesta de los partidos, sino que se voten en urnas populares como cargos legislativos o como jueces, magistrados y ministros judiciales.
Más como medida para evitar que dinero presupuestal que urge para mayores programas de dinero regalado a sectores marginados y no por móviles democratizadores, la instrucción de López Obrador parece que podrá cumplirse con la reducción del gasto a las estructuras electorales nacionales, la restricción de presupuestos a las oficinas estatales y municipales solo en año de elecciones y desde luego menos dinero a partidos políticos para subsidiar sus campañas electorales y su funcionamiento cotidiano como organización política.
Sea cual sea la reforma electoral de AMLO-Palacio Nacional-Morena, el marco político-ideológico será de manera paradójica el espíritu nada menos que del presidente de la contrarrevolución mexicana Miguel Alemán Valdés, quien en su reforma de diciembre de 1946 al artículo 3 de la Constitución creo la definición de que la democracia no es un marco jurídico de competencia, sino “un sistema de vida fundado en el constante mejoramiento económico, social y cultural del pueblo”, definición que es la esencia del régimen del PRI y ahora de Morena, con el viejo populismo, Pronasol y bienestar.
En síntesis, la reforma electoral AMLO-Palacio Nacional-Morena –sea descafeinada o revolucionaria– estará diseñada como las del PRI y las del PAN en la presidencia: beneficiar al partido mayoritario como partido del Estado, desdeñar a la oposición y consolidar en sistema político/régimen de gobierno/Estado de bienestar/Constitución que inventó el PRI.
Política para dummies: la política es un equilibrio desequilibrado del poder.
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