Panistas en Morena: ¿Bendición o Maldición?

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¡Ay, caray! En el circo de la política mexicana, donde los saltimbanquis cambian de partido como de calcetines, los expanistas que han aterrizado en Morena están armando un relajo de padre y muy señor mío. Por un lado, a Gabriela Jiménez la corrieron de un evento en Azcapotzalco al grito de «panista vendida», como si fuera una intrusa en la fiesta de cumpleaños ajena. Imagínense: militantes de Morena, con el puño en alto, echándola a patadas verbales porque su pasado azul no cuadra con el guinda puro. ¿Y quién es Gabriela? Una exdiputada panista que intentó colarse al Distrito 3 de la CDMX, pero al parecer, para algunos morenistas, huele a traición más que a transformación.

Mientras tanto, Javier Corral, otro exgobernador panista que ahora ondea la bandera de Morena en el Senado, parece tener un ángel de la guarda en la Fiscalía General de la República (FGR). Justo esta semana, un tribunal federal resolvió que la FGR atraiga su caso por presunto peculado de 98.6 millones de pesos, sacándolo de las garras de la justicia chihuahuense. Fuentes como El Universal y La Silla Rota reportan que Corral se dice «perseguido político», y no es para menos: en redes como X, tuiteros lo pintan como el consentido de la 4T, con posts irónicos sobre «ayudaditas» del régimen guinda. ¿Coincidencia? O tal vez el manto protector para los «necesarios».

Y no olvidemos a Miguel Ángel Yunes, el exgobernador veracruzano que Morena rechazó tajantemente en abril de 2025, alegando incompatibilidad con sus estatutos, según videos en YouTube y notas en Reforma. Pero su hijo, Yunes Márquez, sí logró colarse, generando broncas internas. Militantes puristas gritan «¡Fuera oportunistas!», mientras otros, más pragmáticos, ven en estos expanistas un botín electoral: experiencia, redes y un toque de «oposición reciclada» para sumar votos.

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Aquí el chiste: Morena, ese partido que nació criticando el chapulineo, ahora juega al «elige tu panista». ¿Seguirán habiendo «necesarios» como Corral, que aportan peso jurídico y mediático, y «rechazados» como Jiménez o Yunes padre, que incomodan a la base? En el futuro cercano, con tensiones crecientes –como las quejas en X sobre impunidad selectiva–, esto podría reventar en un pleito interno. ¿Morena se fortalece o se diluye en un coctel de ideologías? Mientras, los expanistas bailan al son que les toquen, y nosotros, el público, nos comemos las palomitas. ¡Qué país tan chido!

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