No virreinato en Venezuela, sino Proconsulado de EU

0
354

En las primeras horas después de la penetración de tropas y agencias de inteligencia a Venezuela para arrestar en forma ilegal al presidente en funciones Nicolás Maduro, el presidente Trump dejó muy claro que se trató de una operación que está lejos de constituir al país sudamericano como un Virreinato y recuperó el modelo de la Roma de los Césares con autoridades extranjeras funcionando como verdadero Proconsulado de EU en otro país.

El modelo de Proconsulado es conocido en México porque fue popularizado en 1939 por José Vasconcelos en su libro de memorias titulado precisamente El Proconsulado y que recoge el intervencionismo de Estados Unidos durante la negociación de los Tratados de Bucareli y luego durante el proceso electoral de 1929: el embajador estadounidense Dwight Morrow se convirtió en la autoridad constructora del régimen estabilizador del presidente Plutarco Elías Calles en cuanto menos dos decisiones clave: la negociación de la paz con la iglesia y la conseja de Morrow para crear el Partido Nacional Revolucionario como un factor estabilizador que le convenía a Washington.

El presidente Trump fue muy claro en anunciar la apropiación del petróleo y el dinero de su venta para ser administrado de acuerdo con los intereses de Estados Unidos, algo similar a lo que ocurrió en 1995 cuando el presidente mexicano Ernesto Zedillo Ponce de León negoció un préstamo de emergencia con la Casa Blanca por 50,000 millones de dólares y en garantía entregó la factura petrolera que Estados Unidos administró para no perder el crédito que ayudaría a disminuir las presiones en tipo de cambio por el gravísimo error de diciembre y la pavorosa fuga de capitales que terminó de vaciar las reservas internacionales del Banco de México.

El modelo del Proconsulado que cuenta Vasconcelos –por cierto, padre del actual representante permanente de México en la ONU, Héctor Vasconcelos– en el tomo IV de sus memorias –segunda parte del tomo II en la edición del Fondo de Cultura Económica–, coloca la capacidad de gestión del embajador Morrow en la consolidación de la estabilización de México sobre todo en la rebelión cristera y define cómo funcionan los Proconsulados de EU como aparatos de poder en otro país para contribuir a enfrentar inestabilidades que afectan los intereses geopolíticos y económicos de Estados Unidos como centro imperial invasor.

-Publicidad-

El esquema lo explica el historiador Jean Meyer en el prólogo al tomo El Proconsulado de Vasconcelos:

Si Morrow tenía prisa por llegar a un acuerdo era porque, pasado el peligro escobarista (última rebelión militar revolucionaria), veía al gobierno (de Calles) amenazado por un asunto más serio (las elecciones de 1929), cuando el fin a que había tendido la política norteamericana sería asegurar el mantenimiento del régimen callista

“…Morrow, hombre realista, quería encontrar un modus vivendi para entenderse bien con los mexicanos. Para eso tuvo que combatir con la intransigencia de los petroleros y de algunos diplomáticos estadounidenses, pero lo consiguió tan bien que la política de Calles, a partir de su llegada cesó de inquietar los intereses económicos extranjeros, a tal grado que llegaron a pensar qué Calles era el mejor presidente desde Díaz”.

Meyer incluye en su prólogo una carta del entonces político Manuel Gómez Morin dirigida a Edward Levy después de la muerte de Morrow y ahí se termina de explicar el método del Proconsulado como intervención de intereses de Estados Unidos para estabilizar a México y beneficiar a la estrategia imperial americana. El objetivo era “la organización estable de la política mexicana” a partir de los intereses representados por el embajador Morrow y Meyer registra un dato que ocurrió en la búsqueda de un intento de acuerdo promovido por EU entre Vasconcelos y Calles: el diplomático estadounidense “le ofrecía (a Vasconcelos), a cambio de la paciencia (y no movilización revolucionaria poselectoral), la rectoría de la UNAM y una o dos secretarías en el gabinete (callista) para sus partidarios (de Vasconcelos).

Además de apropiarse del petróleo y de los recursos de venta del crudo, Trump anunció un triunvirato que gobernaría Venezuela desde Washington formado por el secretario de Estado, el secretario de Guerra y el subdirector de políticas de la Casa Blanca, con poder sobre la presidenta sustituta Delcy Rodríguez en funciones de intendente local encargada de tranquilizar a los sectores radicales chavistas-maduristas, pero sin ninguna capacidad de ejecutiva porque el poder real en Venezuela está en la Casa Blanca en Washington.

Si en términos formales no hubo invasión porque no se quedaron las tropas estadounidenses en Venezuela, en realidad se trató de una invasión por fuerzas militares y de inteligencia para secuestrar a un presidente de otra nación –indefendible, pero con representación institucional–, ni tampoco un virreinato porque Rubio seguirá en Washington, y por lo tanto se aplica el modelo del Proconsulado de EU en modo de los consulados de la Roma de los Césares. 

Política para dummiesla política es el rostro disfrazado del poder absoluto.

El contenido de esta columna es responsabilidad exclusiva del columnista y no del periódico que la publica.

carlosramirezh@elindependiente.com.mx

http://elindependiente.mx

@carlosramirezh

Deja un comentario