jueves, enero 22, 2026
Publicidad
1 (1)
previous arrow
next arrow
Inicio Noticias Choco-Gobierno Morena y el Fantasma de «los de antes»

Morena y el Fantasma de «los de antes»

0
29

El partido Movimiento Regeneración Nacional (Morena) ha adoptado una narrativa recurrente para responder a críticas sobre errores o irregularidades en su gestión: invocar el regreso de «los de antes», refiriéndose a los regímenes previos del Partido Revolucionario Institucional (PRI) y el Partido Acción Nacional (PAN), asociados con corrupción y autoritarismo. Esta estrategia retórica busca desviar la atención de problemas actuales hacia un pasado repudiado, posicionando a Morena como la única alternativa viable. Sin embargo, un análisis detallado revela una paradoja que genera debate: muchos actores de esos «antes» han migrado a las filas de Morena, integrándose sin aparente contradicción con el discurso oficial.

Desde su fundación en 2014, Morena ha atraído a exmilitantes del PRI y PAN, un fenómeno observable en su padrón de afiliados. Figuras como Manuel Bartlett, exsecretario de Gobernación priísta, o Ricardo Monreal, con trayectoria en el PRI, ocupan posiciones clave. Otros ejemplos incluyen a Napoleón Gómez Urrutia, con vínculos sindicales priístas, y exgobernadores panistas como Miguel Ángel Yunes, cuyo hijo ha colaborado con Morena. Según datos del Instituto Nacional Electoral (INE), el padrón de Morena registra miles de traslados de militancia desde 2018, lo que sugiere una absorción pragmática de cuadros experimentados. Esta integración se justifica internamente como una «transformación» que incorpora a disidentes del viejo régimen, pero críticos argumentan que perpetúa dinámicas de clientelismo y opacidad.

Las posturas divergen marcadamente. Por un lado, simpatizantes de Morena defienden esta inclusión como una victoria estratégica: al cooptar a exadversarios, el partido debilita a la oposición y acelera la «cuarta transformación» prometida por el presidente Andrés Manuel López Obrador. Argumentan que estos migrantes han roto con su pasado, adoptando los principios de austeridad y honestidad. En contraste, opositores ven hipocresía en el discurso. Señalan que, al repetir «no queremos que regresen los de antes» mientras albergan a esos mismos actores, Morena evade la responsabilidad por irregularidades como opacidad en contratos públicos o escándalos en programas sociales. Casos como la investigación a la Secretaría de Bienestar por presuntas desviaciones, o controversias en Pemex bajo directivos con historial priísta, ilustran esta tensión. Esta retórica, repetida en conferencias matutinas y mítines, minimiza el escrutinio interno y polariza el debate público.

El elemento polémico radica en la continuidad de prácticas. ¿Representa esta migración una renovación genuina o una reciclaje de élites? Analistas independientes, como los del Centro de Investigación y Docencia Económicas (CIDE), destacan que la ausencia de mecanismos estrictos de depuración en Morena permite que figuras controvertidas eviten rendir cuentas. Esto contrasta con promesas iniciales de erradicar la corrupción, generando desconfianza entre votantes independientes. En un contexto de elecciones intermedias en 2024 y presidenciales en 2024, esta dinámica influye en la percepción de legitimidad: encuestas del INE muestran que el 45% de los ciudadanos ve a Morena como «más de lo mismo», mientras que el 35% lo considera transformador.

-Publicidad-

En suma, el discurso de Morena contra «los de antes» es efectivo para movilizar bases, pero su inconsistencia interna invita a un escrutinio mayor. Una mayor transparencia en el padrón y evaluaciones éticas podrían mitigar críticas, fomentando una responsabilidad colectiva. Sin resolver esta paradoja, el partido arriesga erosionar su capital moral, un activo clave en su ascenso al poder.

Deja un comentario