Morena: Trapitos Legales al Sol

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¡Ay, nanita! En este circo político mexicano, donde los de Morena juran ser los santitos de la transformación, dos de sus estrellas acaban de tropezar con la ley como si fueran novatos en un partido de futbol llanero. Primero, la diputada local de Baja California, Alejandra Ang Hernández, que preside la Comisión de Fiscalización –¡ironía del destino!–, fue pescada en la garita de Calexico tratando de cruzar a Gringolandia con 40 mil dólares en la cajuela, sin declarar ni un quinto. Ella dice que eran ahorros para un carrito nuevo, un «errorcito» de no resguardarlos en casa. ¿Ahorros? Claro, porque todos guardamos fajos de verdes en el coche como si fueran tortas de jamón. El límite es 10 mil, y las autoridades yankis le decomisaron el billete. Ahora el PRI pide su cabeza, y con razón: ¿quién fiscaliza al fiscalizador?

Y no para ahí el desfile de nonsanctos. En Chiapas, el alcalde reelecto de Cintalapa, Ernesto Cruz Díaz, cayó en la trampa de la Fiscalía por un combo letal: abuso de autoridad, ejercicio abusivo de funciones, corrupción y malversación de recursos públicos. Para rematar, lo investigan por posibles lazos con la delincuencia organizada. ¡Órale! Detuvieron también a tres policías y dos funcionarios más de su ayuntamiento. Cruz Díaz, que ganó en 2024 con la bandera morenista, ahora enfrenta cargos que suenan a telenovela de narcos: ¿será que el «pueblo bueno» eligió al equivocado?

Esto choca de frente con el discurso de la presidenta nacional de Morena, Luisa María Alcalde, quien insiste en que hay un «plan maquiavélico» con consultores pagados para manchar al partido con el crimen organizado. «Línea clara entre gobierno y delincuencia», dice ella, exigiendo pruebas sólidas en cada acusación. Respetando su posición, doña Luisa, pero con estos casos fresquitos –Ang retenida ayer y Cruz anoche–, parece que el plan es más bien un autogol. ¿Estrategia opositora o simple realidad? Morena presume honestidad, pero estos tropiezos hacen que uno se pregunte si no hay más esqueletos en el clóset. Ojalá sirva de lección: en política, el que a hierro mata, a sanciones muere. Mientras, el pueblo sigue esperando que la transformación no sea solo de discursos, sino de acciones limpias. ¡Aguas, compas!

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