lunes, febrero 23, 2026
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La Hidra del Narcotráfico: Qué sucederá tras la caída del Mencho

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El reciente anuncio del deceso de Nemesio Rubén Oseguera Cervantes, alias «El Mencho», líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), marca un punto de inflexión crítico en el escenario del narcotráfico mexicano, con repercusiones significativas tanto a nivel nacional como internacional. Lejos de representar una victoria definitiva, este evento precipita una serie de reacomodos y desafíos que demandan un análisis profundo y desapasionado. La complejidad del CJNG, su estructura descentralizada y la intrincada red de intereses que lo sustentan sugieren que la desaparición de su figura más visible no necesariamente implica su desmantelamiento, sino una probable metamorfosis y una intensificación de la violencia.

La dinámica inmediata post-Mencho es predecible: un vacío de poder que grupos rivales buscarán explotar sin demora. Cárteles como el de Sinaloa, o facciones disidentes dentro del propio CJNG, verán en esta coyuntura una oportunidad para avanzar territorialmente, apoderarse de rutas estratégicas y consolidar su influencia en plazas clave. Este «reacomodo» no será pacífico; por el contrario, es probable que desencadene una espiral de confrontación armada, afectando la seguridad de comunidades enteras y exacerbando la ya precaria situación en diversas regiones del país. La historia reciente del narcotráfico en México está plagada de ejemplos donde la caída de un líder ha resultado en una fragmentación del poder y un aumento de la violencia interna y entre cárteles, como se ha observado tras eventos similares en Sinaloa.

La caracterización del CJNG como una «franquicia» ofrece una perspectiva sociológica pertinente. Esta estructura organizacional, flexible y adaptable, dificulta enormemente la sucesión. A diferencia de organizaciones más jerárquicas, la lealtad en un modelo de franquicia puede ser más transaccional que personal, lo que abre la puerta a disputas internas por el liderazgo. La búsqueda de un sucesor para «El Mencho» no será un proceso terso; podría generar una guerra civil dentro del cártel, con facciones compitiendo por el control de los activos, las rutas y la marca. Esta lucha interna, a su vez, puede desbordarse hacia la esfera pública, afectando a la población civil y a las instituciones gubernamentales.

La reacción de Estados Unidos es un factor ineludible. La recompensa de 15 millones de dólares ofrecida por «El Mencho» subraya el interés y la preocupación de Washington por su captura. Si bien la Sedena ha emitido un boletín sobre su participación en el operativo, el hecho de que su deceso impida obtener información valiosa para desarticular la red criminal es un revés significativo. A diferencia de otros líderes, como Ismael «El Mayo» Zambada, cuya cooperación ha sido invaluable, la muerte de «El Mencho» cierra una fuente crucial de inteligencia sobre la estructura, financiamiento y operaciones del narcotráfico transnacional. Esto plantea interrogantes sobre la estrategia binacional contra el crimen organizado y la priorización entre la eliminación física de líderes y la obtención de inteligencia estratégica.

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Finalmente, es crucial recordar que la muerte de «El Mencho» no erradica al CJNG. Al igual que la mitológica hidra, el cártel tiene la capacidad de regenerar sus cabezas. La historia del narcotráfico en México demuestra que la eliminación de un líder rara vez resulta en el desmantelamiento completo de una organización. El CJNG, con su vasta red de colaboradores, su capacidad de reclutamiento y su presencia en múltiples estados, es una entidad resiliente. La aparición de un reemplazo o de nuevas facciones es casi inevitable, lo que exige una estrategia gubernamental integral que vaya más allá de la mera persecución de individuos. El intento de asesinato contra el Secretario de Seguridad, Omar García Harfuch, es un testimonio de la audacia y la capacidad operativa del CJNG, y su continuidad, aunque con nuevos liderazgos, no debe subestimarse. El desafío para México y sus aliados es comprender que la batalla contra el narcotráfico es una lucha contra una estructura compleja y adaptable, no solo contra figuras individuales.

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