México cerró el año 2025 con una noticia agridulce en materia de seguridad de género: el número de feminicidios registrados alcanzó su nivel más bajo en el año durante el mes de diciembre, con un total de 40 denuncias. Esta cifra representa una disminución significativa del 38% en comparación con el mismo mes del año anterior, consolidando una tendencia a la baja que se ha observado de manera sostenida desde 2022.
A lo largo de todo 2025, el país contabilizó un total de 721 feminicidios, lo que supone una reducción anual del 15% respecto a los datos previos. A pesar de este descenso estadístico, los especialistas advierten que el acumulado histórico sigue reflejando niveles críticos de violencia estructural contra las mujeres. En lo que va del sexenio de la presidenta Claudia Sheinbaum, se han registrado ya 923 feminicidios, una cifra que representa el 14% del total acumulado desde 2018.
La violencia feminicida no se distribuye de manera uniforme en el territorio nacional. Según los datos del Secretariado Ejecutivo del Sistema Nacional de Seguridad Pública analizados por TResearch, tres entidades concentran la mayor preocupación durante la actual administración. Sinaloa encabeza la lista con 82 casos (aunque otras gráficas sitúan el dato acumulado por entidad con Sinaloa en 76 o niveles similares según el corte), seguida muy de cerca por el Estado de México con 78 reportes y la Ciudad de México con 61.
Estos estados se han identificado como focos persistentes de riesgo, donde la incidencia delictiva exige no solo seguimiento territorial puntual, sino también políticas de prevención mucho más agresivas y efectivas. La concentración de casos en estas zonas urbanas y semiurbanas subraya la necesidad de revisar las estrategias locales de protección a las mujeres.
Si bien la trayectoria anual de 2025 muestra una curva descendente —pasando de picos de 74 casos en meses como enero, abril y mayo a los 40 registrados en diciembre—, la lectura de fondo es cautelosa. El acumulado total de feminicidios durante la era de la denominada «Cuarta Transformación» suma ya 6,479 casos, integrando los periodos de las dos administraciones recientes.
Este panorama estadístico plantea un reto mayúsculo para la política mexicana actual. Aunque la reducción en las cifras es un indicador positivo, el hecho de que cientos de mujeres sigan perdiendo la vida por razones de género cada año mantiene el tema en lo más alto de la agenda pública y política del país. La exigencia ciudadana por justicia y seguridad sigue siendo el motor que presiona por cambios profundos en el sistema judicial y preventivo de México.




































