México concluyó el año 2025 con un total de 22,517,076 trabajadores afiliados al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), lo que representa un crecimiento anual del 1.3% en comparación con el cierre de 2024. Este avance, aunque moderado, consolida un ritmo de expansión estable en el mercado laboral formal del país, a pesar de los ajustes estacionales típicos de la temporada decembrina.
Durante el último mes del año, se registró una caída del 1.4% en la afiliación respecto a noviembre. No obstante, los analistas destacan que este retroceso responde a factores de estacionalidad y no altera la tendencia de fondo del empleo formal, el cual ha mostrado una resiliencia notable al casi duplicarse desde 1997, cuando la base de cotizantes era de apenas 10.2 millones de personas.
El panorama estatal revela contrastes significativos que dibujan la geografía económica actual. Tlaxcala se posicionó como el líder en crecimiento durante 2025 con un aumento del 8.0%, seguido de cerca por el Estado de México con un 6.9% y la Ciudad de México con un 5.6%. En el extremo opuesto, entidades dependientes de la actividad energética como Campeche y Tabasco sufrieron las mayores contracciones, con caídas del 8.3% y 3.8% respectivamente.
En términos de volumen absoluto, tres entidades concentran la mayor base del empleo formal en el país. La Ciudad de México encabeza la lista con 3,675,580 asegurados, seguida por Jalisco con 2,053,875 y el Estado de México con 2,005,988 trabajadores. Estas regiones siguen siendo los motores principales de la economía formal mexicana, sumando juntas una parte sustancial de la fuerza laboral protegida por la seguridad social.
Históricamente, la variación anual del 1.3% en 2025 supera ligeramente el desempeño de 2024, que fue del 1.0%. Esta ligera aceleración sugiere un dinamismo positivo en la creación de puestos de trabajo, alejándose de los años de crisis como el 2020, cuando la pandemia provocó una contracción del empleo.
Para el público interesado en la política y economía, estas cifras son un termómetro del éxito o los desafíos de las políticas públicas regionales y nacionales. Mientras que el centro y algunas zonas del bajío y occidente mantienen un crecimiento sólido, el sur-sureste enfrenta retos importantes para retener y generar plazas formales tras el fin de grandes proyectos o cambios en la industria extractiva.
El cierre de 2025 deja un balance de crecimiento sostenido pero diferenciado, donde la formalización sigue ganando terreno de manera paulatina frente a los vaivenes de la economía global.






































