¡Ay, caray! El Partido Verde Ecologista de México (PVEM) parece un circo sin domador en plena función de la reforma electoral. Mientras la presidenta Sheinbaum aprieta el acelerador para mandar su iniciativa al Congreso —con promesas de acabar con las listas plurinominales y reducir el despilfarro en prerrogativas—, los dirigentes verdes andan como gatos panza arriba: unos dicen sí al 95%, otros amenazan con rebelión y la jefa formal, Karen Castrejón, saca un comunicado para decir que… bueno, que dirán algo cuando vean el texto completo. ¿En serio? ¿Un comunicado para anunciar otro comunicado? Eso sí es ecologismo puro: reciclar palabras sin avanzar un paso.
Por un lado, Manuel Velasco, coordinador en el Senado, sale a decir que coinciden en un 90-95% con la propuesta, que apoyan eliminar las listas pluris pero que el método de elección hay que platicarlo. Por el otro, senadores como Luis Armando Melgar aseguran que más de la mitad de la bancada votará en contra, porque no quieren que les quiten el chorrito de dinero público ni los asientitos seguros. Y en medio, Castrejón se deslinda elegantemente: “Son expresiones a título personal, no representan al partido”. Libertad de expresión, dice, mientras el barco se hunde en contradicciones. ¿Libertad o desmadre institucional?
Esto no es nuevo en el Verde: siempre han sido el aliado conveniente, el que llega con sus votos cuando Morena los necesita, pero ahora que tocan el hueso —los pluris y el financiamiento que les permiten sobrevivir sin sudar la gota gorda en campañas reales—, se les ve el plumaje. Unos quieren negociar ajustes para no quedar como el patito feo de la 4T; otros, aferrados al statu quo, prefieren arriesgar la alianza antes que perder privilegios. Mientras, Castrejón hace malabares para no quedar mal con nadie: ni con Sheinbaum ni con los suyos que temen desaparecer si les cortan el presupuesto.
El resultado es un partido dividido, con posturas contradictorias que indignan a cualquiera que espere coherencia. ¿Apoyan la reforma o la frenan? ¿Siguen en la coalición o negocian gubernaturas a cambio de votos? Parece que el Verde está más interesado en salvar su pellejo que en salvar el planeta o la democracia. Y mientras tanto, la reforma electoral pende de un hilo, con Morena decidiendo si sigue cargando con aliados tan volubles.
En fin, queridos lectores: en política mexicana, algunos partidos son como el chile: pican, pero otros son como el PVEM: verdes por fuera, pero por dentro… puro desorden. Veremos qué comunicado sale al final, si es que sale. Porque anunciar que anunciarás algo ya es, de por sí, una declaración de intenciones: la de no comprometerse con nada.






































