El inhumano viaje de Ernesto Ruffo

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Después de estar 72 días detenido en el centro de reclusión de máxima seguridad del Altiplano, Ernesto Ruffo Appel, imputado por los delitos de huachicol fiscal y delincuencia organizada, asunto que ha sido de gran impacto nacional, se le concedió la medida de prisión domiciliaria.

En efecto, a mediados del pasado mes de julio el exgobernador de Baja California fue detenido en la ciudad de Ensenada, lugar donde tiene su residencia, por agentes federales en cumplimiento a una orden de aprehensión, trasladándolo de inmediato a la Ciudad de México para ser presentado ante la autoridad judicial que conoce del asunto.

El caso, llamó fuertemente la atención, al tratarse de una persona ampliamente conocida y respetada al haber participado en el proceso de la transición mexicana como un protagonista destacado e inclusive, su liderazgo fue de tal magnitud que después de obtener el cargo de presidente municipal en Ensenada, B.C., ganó la gubernatura en la entidad, convirtiéndose en el primer gobernador de oposición en el país.

Es digno de reconocer y recordar esos episodios en virtud de que en esas épocas las contiendas electorales estaban marcadas por decisiones cupulares y, por tanto, los procesos de esa naturaleza se convertían en meros trámites para cumplir con las formalidades constitucionales, legales y políticas, debido a ello, era común pisotear los principios democráticos, bajo la consigna muy arraigada del fraude patriótico, mediante al cual se justificaba la trampa.

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Pues bien, Ernesto Ruffo junto con muchos otros personajes a lo largo y ancho del país, se la jugo por la democracia mexicana en su trinchera. Fue punta de lanza para abrir los gobiernos estatales a un juego democrático con reglas más equitativas y logrando despertar la conciencia ciudadana y, la participación social.

Su comportamiento siempre ha sido responsable, serio, con una vida mesurada, congruente, persona de trabajo, transparente, sobrio y viviendo en la honorable medianía, no es gente acaudalada, su riqueza son sus principios.

La detención del exgobernador sorprendió a propios y extraños, su perfil y forma de vida, no concuerda con los ilícitos que le achacan, la percepción es que se trata de distraer la atención y pegarle a la oposición al régimen a través de un personaje que representa un símbolo histórico.

Un hombre de bien, a sus 74 años, con problemas de salud fue internado en un penal de máxima seguridad durante más de setenta días, el juez de la causa lo mantuvo recluido con esa medida hasta que le fue otorgado un arresto domiciliario en su departamento de Ensenada, B.C., para llevar su proceso desde ese lugar.

No obstante que la medida prevista en la Ley evita los rigores del encarcelamiento, se ensañaron al mandarlo por carretera haciendo un recorrido de casi tres mil kilómetros y alrededor de cuarenta horas, desde su salida del penal del Altiplano hasta su destino.

Someter a cualquier persona a un traslado en esas condiciones es inhumano, si además es de la tercera edad y, con problemas de salud, resulta un acto de crueldad, comparable con los más despiadados regímenes que la historia ha registrado.

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