Diarrea Verbal Morenista

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¡Ay, nanita! Parece que en Morena ya reparten un manualito secreto para cuando los agarran con las manos en la masa del lujo: página uno, lección de cinismo puro. El maestro estrella es Guillermo «Memo» Herrera, ese junior veracruzano que saltó del PRI a la 4T buscando candidatura en Alvarado, y que ahora presume relojitos Richard Mille de más de nueve milloncitos y un Porsche 911 GT3 que cualquiera diría es para compensar algo.

Lo exhibieron en redes con sus joyas y su carro de fifí, y ¿qué cree que respondió el señorito? Quitado de la pena, sin quitarse el relojazo, soltó: «Les dio diarrea». ¡Pum! Así, como si criticar la hipocresía de la austeridad republicana fuera un virus estomacal. Ni una explicación del origen de la lana, ni un «es de mi abuelita», nada. Solo burla descarada, como diciendo: «Aquí mando yo y me vale madres lo que piensen».

Y es que Memo no es cualquier improvisado: hijo de exsenador priista y de una magistrada, crecidito en el regazo del poder viejo, ahora reciclado en la transformación. ¿Austeridad? Ja, eso es para los chairos de a pie que votan por el cheque bimestral. Para los nuevos devotos, el poder sigue siendo sinónimo de Porsche y bling-bling, pero con el logo de Morena pegado en el parabrisas.

Lo chistoso –o trágico, según se vea– es que mientras la presidenta predica humildad, sus correligionarios responden con evacuaciones verbales. ¿Será que el manual sigue con «niega todo y ataca al mensajero»? Porque si esto es la Cuarta Transformación, yo me quedo con la tercera, al menos ahí los lujos no olían tan mal.

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Al final, Memo nos recuerda que en política mexicana, el cinismo no da diarrea… lo provoca.

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